CAPITULO 20
Laura:
No había nadie en casa, todos habían salido. Bajamos a desayunar ya vestidas para ir a pasar el día en la playa.
-qué lindo es Sergio, el otro día en la playa me dijo que yo le parecía encantadora y que se lo pasaba genial conmigo, el caso es que cuando estuvimos solos, era como si lo conociera desde siempre, tiene algo que me atrae mucho no se...
-a mi me pasa lo mismo con Álvaro, es ideal y se portó tan bien cuando nos vieron mis tíos, es que es un hombre hecho y derecho
-¿que os vieron tus tíos? ¿Cómo?
No pude terminar de contárselo todo cuando de repente sonó el timbre, ¿quién podía ser a estas horas? Nunca teníamos visitas. Me acerqué a la puerta y la abrí rápidamente para ver de quién se trataba, y cuando lo vi no podía creérmelo. Era él, estaba allí con su pelo despeinado, una camiseta que dejaba ver su figura y una mochila en la espalda y sobre todo con esa sonrisa que era imposible haber olvidado. Se me paró el corazón, en ese instante no pude decir nada, mi respiración se entrecortaba y las piernas me temblaban. Me quedé mirándolo unos segundos más para asimilar lo que estaban viendo mis ojos, ¿de verdad había venido hasta Valencia solo para verme? y todavía seguía sin creérmelo, pero sí, Nacho estaba ahí en la puerta esperando a que mi reacción fuese otra que quedarme paralizada y pudiera decirle algo, finalmente lo conseguí:
-¿qué haces aquí?
me fui hacia él y lo abracé con todas mis fuerzas, lo necesitaba, lo había necesitado todo este tiempo en Valencia, lo necesitaba a él. No podía parar de abrazarlo, lo sentía tan cerca de mí, tan real, pero él no decía nada, simplemente callaba y me abrazaba, podía notar su olor, su respiración, me tenía poseída. Me acarició la cara, luego el cuello y finalmente bajó por mi brazo hasta la mano, esa mano que tantas veces había acariciado. A veces hace falta poner distancia de por medio para darte cuenta de lo que echas en falta y lo que son para ti aquellas personas que quieres, echaba de menos a Nacho como a nadie.
De un momento a otro, Nacho desapareció, ya no estaba ahí, se había ido. De repente me desperté de un salto en la cama, estaba sudando, el corazón me latía a mil por hora, eran las cinco de la mañana, Daniela seguía dormida y todo había sido un sueño... Un sueño demasiado bonito para ser cierto, un sueño de esos que te dejan un buen sabor de boca y que los recuerdas con una enorme sonrisa, ese sueño sería uno de aquellos, y lo recordaría para siempre, ¿quién sabe si algún día se hiciese realidad? Me levanté y me di una ducha, no me encontraba del todo bien, conseguí relajarme y me volví a acostar, no sin antes mirar el móvil y ver que no tenía ningún mensaje suyo, era raro hacia tiempo ya que no hablábamos y me parecía extraño, algo le había pasado, pero no sabía el qué. Con estos pensamientos me quede dormida.
-Laura tienes una mala cara, ¿has dormido bien?- me preguntó Daniela al despertarnos, realmente, tenía una cara espantosa
-bueno... No mucho, es que he tenido una pesadilla, pero nada sin importancia
-pues yo he dormido de maravilla, ¿te apetece un zumo para espabilarte?
-claro, vamos a desayunar
Estábamos arreglando un poco el cuarto, cuando se me ocurrió la idea de llamar a Ainhoa, seguro que sabría algo de lo que le pasaba a Nacho, si es que le pasaba algo, porque no había podido parar de pensar en él durante toda la mañana.
-Dani bajo al jardín que voy a llamar a Ainhoa ¿vale?
-vale dale recuerdos de mi parte y dile que la echo de menos
-se lo diré
Baje al jardín y me tumbé en una tumbona, necesitaba estar sola y hablarlo todo claramente con Ainhoa, porque me tenía que poner al día de todo lo que estaba pasando allí. El pacto de Dani y mío fue anulado, ya que nos dimos cuenta de que era una tontería y que necesitábamos comunicarnos con nuestros amigos.
-¿Ainhoa?
-¡Lauraaa! qué ganas tenia de hablar contigo te echo mucho de menos ¿sabes?
- Dani y yo también a todas vosotras
-bueno ¿qué tal todo por allí? Me ha dicho Raúl que habéis conocido a dos niños ¿no?
-si la verdad es que son muy lindos y muy simpáticos, quien sabe alomejor pasa algo... Pero a quien no puedo sacar de mi cabeza ahora mismo es a...
-¿Nacho verdad?- no me dejó terminar la frase, Ainhoa me conocía tan bien
-si... Hace mucho que no hablamos y lo solíamos hacer casi todas las noches
-bueno Laura...la verdad es que...
-¿qué? ¿Qué pasa? ¡Ainhoa suéltalo ya!- dije ansiosa al ver que no respondía
-Laura yo te lo tengo que decir, la verdad es que creo que ha vuelto con Clara - no pude decir nada, el corazón se me paró y se me vino el mundo encima, ¿cómo había sido tan tonta? Estaba claro que esto tenía que pasar en algún momento - ¿Laura? ¿Estás ahí?
-si si y ¿cómo lo sabes?
-pues el otro día lo vieron por la calle con ella, los dos solos - otra vez esa sensación de impotencia se apoderaba de mi
-bueno, y ¿estáis todos bien no? ¿Ha pasado algo más?- dije intentando cambiar de tema y quitándole importancia, con voz entrecortada, por lo que Ainhoa se dio cuenta
-Laura tu no te vayas a amargar ¿eh? Que tienes por delante un gran verano y vívelo y disfrútalo al máximo, vete a por el niño ese y olvídate de todo lo demás, incluido de Nacho
-lo intentaré Ainhoa, gracias
-ya hablamos ¿vale? Y ya sabes disfruta y sonríe
-adiós, mañana intentaré llamarte
Ainhoa tenía razón, tenía que empezar a disfrutar de verdad y olvidarme de él, y de todo. Ya era hora de empezar de verdad mi verano, y vivirlo intensamente día tras día.
Me llegó un mensaje, no pude evitar desear con todas mis fuerzas que fuera suyo, pero no, era de Álvaro: “boxeadora ¿te apetece venirte a una pelea conmigo?” suponía que estaría de broma, así que le contesté: “me encantaría”. Realmente era estupendo, tenía un poder de atracción que se hacía irresistible. Llegó otro mensaje: “nos vemos a las 7 en la playa, donde siempre”.
Salí de casa con lo mínimo, sólo el móvil y las llaves, me había puesto un vestido de flores muy playero con unas sandalias turquesas. Daniela se quedó cuidando de Paula porque Sergio no podía salir ese día. Llegué a la playa y vi a Álvaro tumbado en su toalla, me puse de rodillas frente a su cabeza y me incliné para mirarle, no podía ser más guapo.
-Hola -dije
-por fin llegas -abrió los ojos
Ya estaba anocheciendo y el sol poco a poco estaba desapareciendo, se veía un paisaje precioso. Me tumbé al lado suya y él me acercó aun más abrazándome. Con mi cabeza apoyada en su pecho estuvimos hablando horas y horas, sin darnos cuenta de que cada vez anochecía más.
-¿me vas a contar lo que le dijiste a mi prima cuando ella te preguntó que si éramos novios?
-¿por qué eres tan cotilla? Eso es una cosa entre tu prima y yo- dijo riendo
-no me fio de lo que le hayas podido decir
-si te quedas más tranquila, le dije que no era tu novio, pero que muy pronto estaba seguro de que lo sería
Me dejó sin palabras, realmente me sorprendía cada día más.
-¿y por qué estás tan seguro?- le pregunte haciéndome la loca
-porque lo sé
Y me besó, me besó intensamente, cerré los ojos y me dejé llevar, cuando los abrí, estábamos tan cerca que podía notar su respiración.
-y porque desde el momento en el que me salvaste de otro puñetazo, sabía que tenías que ser mía- me susurró e hizo que mis ganas de volver a besarlo salieran a la luz y lo hice. Realmente Álvaro me encantaba.
Cuando pasó un rato, decidí que tenía que volverme porque no quería dejar a Daniela sola con mi prima. Álvaro me acompañó hasta casa.
-oye habíamos pensado Sergio y yo que mañana os podríamos llevar a una cala que hay cerca de Malvarrosa y que es muy chica, por lo que nunca hay nadie, iríamos en moto a pasar el día ¿te apetece?
-claro que si, se lo diré a Daniela
-vale pues mañana pasamos a recogeros sobre las doce- y me agarró de la cintura para despedirse con otro beso intenso, le acaricié el pelo y me separé poco a poco de él, no quería que ningún vecino me viera así y se lo contara a mis tíos.
-hasta mañana
-adiós- me dijo acariciándome la mejilla.
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