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CAPITULO 37
Daniela:
Dejé a Daniela con Álvaro y yo me fui con Sergio, habíamos quedado en la playa. Cuando llegué él todavía no estaba allí así que tendí mi toalla y me tumbé cerrando los ojos un rato, necesitaba relajarme y pensar.
Transcurrieron unos minutos y sentí como alguien me besaba.
- hola preciosa.
- hola Sergio- dije incorporándome en la toalla.
- te he traído una, ¿quieres?- me dijo mostrándome una granizada de limón. La verdad es que se lo agradecía, hacía mucho calor y todo por culpa de Laura, que me había obligado a salir porque ella quería estar con Álvaro, pero al fin y al cabo era mi amiga y hacia cualquier cosa por ella.
- muchas gracias- dije dando un sorbo a la granizada
Estuvimos hablando bastante tiempo y todo iba bien pero me sentía un poco incomoda porque ya no estaba con él como antes y pensé que decírselo era lo más adecuado.
- Sergio yo... Quiero hablar contigo.
- ¿qué pasa?- dijo mirándome y agarrándome de la mano.
- a ver yo contigo he estado muy bien, me lo he pasado genial, y siempre me has tratado bien pero es que… pero es que yo de hace un tiempo ya no siento lo que sentía antes por ti. Estoy a gusto contigo pero cuando estoy en casa y me pongo a pensar, me da la sensación de que no lo estoy haciendo bien. Yo creo que realmente no debemos seguir más juntos en ese sentido y te lo quería decir porque no te mereces que te engañe y aunque entiendo que te puedas enfadar también te pido que me comprendas a mi.- no sé cómo logré que todas esas palabras salieran de mi boca, así de repente, me salió solo, era lo que sentía y necesitaba sacarlo.
- Dani yo te quiero mucho y te lo he demostrado pero no quiero que te veas forzada a estar conmigo si es tu decisión yo la respeto.
No me lo podía creer, me había quitado un peso de encima porque pensaba que se lo iba a tomar peor así que tuve un impulso y le abracé fuerte y le di un beso en la mejilla, me alegraba que se lo hubiera tomado tan bien.
- gracias.
-¿por qué?- Dijo mirándome fijamente.
- por comprenderme.
- solo una pregunta Dani, todo esto es por Nico ¿verdad?
- ¿qué? No... -me había quedado paralizada, ¿de verdad tanto se me notaba?
- yo no soy tonto y sé lo que tenéis, no hace falta más que veros.
- pero que no, enserio además él está con Lola.
- vamos Dani, esta con ella porque no puede estar contigo y lo sabes.
- no sé no quiero pensar eso ahora.-decidí zanjar el tema, era lo mejor.
Me estaba resultando algo extraño hablar con Sergio de eso, se había convertido en mi amigo de repente y no me hacía a la idea de que ya no volveríamos a estar juntos. Pero mejor amigos a estar mal.
Nos fuimos dando un paseo por la playa hasta casa, puesto que ya estaba anocheciendo y no quería que Loli se enfadase.
Cogí el móvil y llamé a Laura al ver que no estaba en la puerta esperando como habíamos quedado, pues teníamos que entrar juntas para que no sospechara nadie. Laura no me lo cogía y empecé a desesperarme un poco.
- bueno yo me quedo contigo hasta que vengan, no te voy a dejar sola.- que atento era Sergio, tan bueno como siempre, en el fondo me daba un poco de pena pero no podía hacer otra cosa.
- vale, espero que no le quede mucho.
Al rato apareció por la esquina de la calle la moto de Álvaro. “Por fin”- pensé.
- ya estoy aquí- dijo Laura bajándose de la moto, Álvaro se limitó a hacer un pequeño gesto con la cabeza puesto que todavia llevaba el casco y no se habia bajado d la moto.
- ¿dónde te habías metido? Estaba harta de esperar
3.- nos hemos entretenido un poco.
- si, culpa mia- dijo Álvaro desde la moto.
- anda entremos ya que es tarde.
Nos despedimos de Sergio y de Álvaro y entramos en casa, por suerte Loli no hizo muchas preguntas sobre donde habiamos estado porque no habíamos preparado ninguna excusa. Subimos a la habitación para ponernos ropa mas cómoda.
- Dani te tengo que contar una cosa pero no se lo puedes decir a nadie- dijo cogiendo el pijama.
- yo también tengo que contarte algo, pero bueno tu primero ¿qué ha pasado?
- tia que... Lo he hecho con Álvaro- dijo un poco avergonzada.
-¿enserio? Es genial, si os queréis un montón se os nota.
- la verdad es que me sentía en total confianza con él y no sé, ha sido todo muy bonito, hemos ido a comer a un restaurante precioso, ya te contaré mejor, pero y a ti ¿qué te ha pasado?.
- Laura pues yo lo he dejado con Sergio.
- ¿cómo? ¿y eso así de repente?-dijo muy sorprendida, aunque supiera toda la historia de Nico, no se esperaba que fuera a dejarlo con Sergio tan a la ligera.
- joder no sé, tú sabes que yo ya no estaba como antes con él y no quería que lo pasara mal.
- bueno no pasa nada mejor así so es lo que quieres.
- de todas formas hemos acabado súper bien, no está cabreado, le he notado un poco dolido pero no mucho así que eso me alegra bastante porque sé que no voy a perderlo como amigo.
- pues menos mal- las dos nos abrazamos con fuerza, yo para buscar apoyo por lo que había pasado y ella de alegría por la emoción que tenia.
En ese momento entró Nico en la habitación para decirnos que bajásemos a cenar pero se sorprendió al vernos.
- ¿qué pasa? ¿Qué celebráis?-dijo al vernos abrazadas y felices.
- que Dani lo ha dejado con Sergio.- dijo Laura mirándonos a los dos.
En ese momento me puse roja y le di un codazo a Laura sin que Nico pudiera darse cuenta, ¿cómo podía haberlo soltado delante de él? Nico se quedó un poco bloqueado por la noticia y pude notar en su cara un leve gesto de alegría pero se limitó a decir que bajásemos cuanto antes y se fue.
- Laura yo te mato ¿para qué se lo dices?
- es la verdad Dani, se iba a enterar de todas formas.- Al fin y al cabo tenía razón, Nico se enteraría de todos modos, así que me tranquilicé y bajamos a cenar, lo único que necesitaba era no pensar en nada por un momento.
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CAPITULO 36
Laura:
Me despertó el radiante sol que entraba por la ventana, había dormido demasiado bien después de cuatro días durmiendo en una colchoneta y pasando frío. Me levanté y lo primero que miré fue mi móvil. Me había llegado un mensaje de Álvaro: "buenos días mi niña, ¿te apetece pasar el día de hoy conmigo?" ¿a qué se refería? ¿Me tendría alguna sorpresa preparada? No sabía de qué se trataba pero la idea de pasar el día con él me gustaba y mucho.
Quedamos para ir a comer juntos, lo cual a mi tía no le hizo mucha gracia porque quería que comiésemos todos juntos en casa, pero para que no supiera que me iba con Álvaro le dije que Daniela y yo íbamos a comer con las niñas.
-¿pero ahora donde voy yo?- me preguntó Daniela extrañada por el plan
-queda con Sergio ¿no?
-está bien le llamaré
El día pintaba bastante bien y mis ganas de estar con Álvaro aumentaban a medida que se acercaba la hora de comer. Me arreglé una hora antes, me puse una falda alta y suelta muy veraniega con un top verde agua. Me senté a esperar a que fueran las tres y por fin escuché el ruido de una moto aparcar en la puerta de casa. Cogí mi bolso y a Daniela del brazo y salimos corriendo.
-adiós tita nos vamos
-adiós cariño pasarlo bien
Salimos de casa y Álvaro se quedó extrañado al ver que iba con Daniela, pero aun así no quito su sonrisa de la cara.
-hola- le sonreí dándole un fuerte beso en los labios
-bueno yo me voy que he quedado con Sergio, adiós divertíos- dijo Daniela sin que le echásemos mucha cuenta
-¿a dónde me vas a llevar?- pregunté curiosa
-ya lo verás, no seas impaciente- dijo volviendo a besarme
Al cabo de un largo camino en moto llegamos al lugar, estaba nerviosa, necesitaba saber donde estábamos porque no tenía ni idea. Bajé de la moto y al quitarme el casco Álvaro me tapó los ojos rápidamente con su mano.
-ayy ¿que haces? Quiero ver donde estamos
-calla anda que ahora lo vas a ver
Después de andar un poco y de subir y bajar escalones me dejó abrir los ojos y pude ver que nos encontrábamos en un restaurante en lo alto de una montaña desde donde se podía ver Valencia entera y toda su costa de alrededor, el mar nos rodeaba y formaba un paisaje esplendido.
-ya hemos llegado- me susurró al oído
-es precioso- dije embobada
-me alegro de que te guste, ¿nos sentamos?- me dijo señalándome una mesita para dos en el mejor sitio de la enorme terraza, en la que solo había dos o tres parejas más.
-¿porqué me has traído aquí?
-porque sabía que te iba a gustar
Con una sonrisa tan perfecta como siempre, hizo que un escalofrío me recorriera todo el cuerpo, estaba realmente feliz y era gracias a él.
Pasamos un rato increíble, la comida estaba riquísima y los camareros nos trataban muy bien.
Cuando terminamos de comer, fuimos de vuelta a Malvarrosa. Paramos en el centro comercial para comprarnos unos helados y nos los tomamos paseando por la playa.
-sabes que te va quedando menos tiempo aquí ¿verdad? Tienes que aprovecharlo al máximo -me dijo con una sonrisa
-ya lo estoy haciendo- le dije muy concentrada en mi helado
-bueno pero te recuerdo que hicimos un trato
-¿que trato?- pregunté algo extrañada
-que no te podías olvidar de mi cuando te fueras
-ah es verdad, pero no me dijiste qué ibas a hacer para conseguirlo
Acto seguido me agarró de la cintura y me besó apasionadamente.
-¿hace falta que haga algo para que no te olvides de mi?- me susurró
Y con una simple sonrisa le abracé y por un momento quería que ese día no acabara nunca. Estaba claro que no le hacía falta que hiciera nada, porque yo lo iba a recordar siempre.
Nos terminamos los helados y volvimos a la moto.
-¿me vas a llevar a casa?
-claro que si
El camino que estaba cogiendo no era para ir a mi casa, no sabía a dónde me llevaba pero cuando paramos y él aparcó la moto me di cuenta de dónde estábamos.
-ésta es mi casa- dijo sonriente- te dije que te llevaría a casa pero no a cual
-que graciosillo-no pude evitar reirme
-venga pasa- me dijo abriendo la enorme puerta
-pero... ¿Están tus padres?- pregunté preocupada, la verdad es que me avergonzaba la idea de conocerlos
-no tranquila
Estuvo enseñándome su casa, la verdad es que era bastante grande y lujosa.
-¿quieres tomar algo? -me preguntó dirigiéndose hacia la cocina
-no gracias estoy bien-dije sentándome en el sofá y acomodándome, pero cuando me di cuenta Álvaro venía hacia mi con dos cubatas en las manos.
Estuvimos bebiendo y hablando durante toda la tarde, sin darme cuenta terminamos en su cuarto. La luz estaba apagada y ya empezaba a anochecer, así que por la ventana tampoco entraba luz. En toda esa oscuridad podía apreciar perfectamente sus ojos mirándome fijamente y su boca dirigiéndose hacia la mía.
Nos estábamos besando, apoyados en la pared, él me tenía agarrada por la cintura. Nos tumbamos en la cama poco a poco colocándose él encima mía. Se quitó la camiseta y fui besando cada uno de sus músculos, desde el cuello hasta los abdominales. Me quitó la camiseta acariciándome suavemente la espalda, besándome por el hombro y el pecho, sentía sus labios mejor que nunca. Me quitó la falda y me acarició con dulzura, yo cada vez me ponía más nerviosa, pero él hacía que me relajara y que me sintiera flotando en una nube.
-No quiero que me olvides, pequeña boxeadora- me susurró
-no te voy a olvidar
-Te quiero- dijo mirándome fijamente a los ojos. Realmente yo también lo quería.
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CAPITULO 35
Daniela:
Estábamos recogiendo todo para regresar a Malvarrosa: las maletas, los sacos, las tiendas de campaña... Laura me tuvo que ayudar a guardar el saco porque no podía enrollarlo sola, era muy complicado.
Una vez que ya estaba todo listo nos preparamos para salir como habíamos venido por lo que yo iba en la moto de Sergio, Laura con Álvaro y los demás en coche.
- la verdad es que hemos pasado un buen fin de semana ¿verdad?- dijo Sergio acercándome hacia él y dándome un beso antes de subir a la moto
- sí, no podía haber estado mejor- le respondí dándole un beso
- por cierto Dani ¿hay algo que quieras contarme? Te he visto preocupada por algo y un poco distante con Laura- me dijo mirándome interesado por mi respuesta
- no, no, son tonterías no te preocupes
- bueno en ese caso vámonos que se nos va a hacer tarde.
Me subí a la moto y me llevé todo el camino meditando, ¿debería contarle a Sergio las dudas que tengo? él era muy bueno conmigo y no quería complicarle con mis cosas, pero tenía que pensar una decisión.
Me paré a pensar y ese día Nico no estuvo para nada mal conmigo, todo lo contrario muy agradable, y me hacía sentir muy cómoda con él. Se dejaba ver su madurez porque cualquier otro niño después de confesar que le gustaba alguien se avergonzaría y ya no actuaría con ella como antes y me gustaba que en esta ocasión no hubiese sido así.
Cuando llegamos a casa, los tíos de Laura nos recibieron con abrazos y muy agradables, estaban preocupados por nosotras y por Nico, a quien Loli dio un achuchón muy fuerte.
-¿cómo estáis? ¿Qué tal ha ido todo?
- muy bien –respondió Laura
- os lo habréis pasado pipa ¿no?
- si… pipa- dijo Nico riéndose por la expresión que había usado su madre
- ningún inconveniente ¿no?
-no, todo genial- dijo Nico mirándome fijamente por lo que había pasado entre nosotros, cosa que hizo que me ruborizara
- ¿seguro?-dijo Loli extrañada por nuestras miraditas
- sí mama, ¿y mi enana preferida? - dijo Nico sin apenas hacerle caso a la insistencia de su madre y cogiendo a Paula en brazos
- ¡Nico! te he echado de menos- dijo la niña dándole un beso
- Paula yo quiero otro beso- dije abrazándola también, al igual que había hecho Laura, era una niña adorable y cariñosa, Pluto empezó a dar saltos y a mover el rabo uniéndose a nosotros
- bueno nosotras vamos a deshacer todas las maletas, ahora bajamos- dijo Laura
Cuando subimos al cuarto me acordé de que hacía bastante tiempo que no hablaba con mi madre por lo que decidí llamarla antes de nada. Me llevaba muy bien con ella y la echaba mucho de menos, igual que a mi hermana, entonces cogí el teléfono y marqué su número.
Estuve un rato intentándolo pero me salía el buzón de voz así que supuse que cuando viese la llamada perdida me llamaría. En ese momento llamaron al timbre y vi que Laura bajaba corriendo a abrir, era Lola pero me llevé una sorpresa cuando dijo a qué venía.
- hola Laura, ¿está Nico? hemos quedado para ir a sacar al perro juntos
- estoy aquí- dijo él dirigiéndose desde el salón hasta la puerta
Yo preferí no bajar a saludar y me limité a escuchar. No me gustaba la idea de tener que verlos juntos, pero también era mi culpa por que yo lo había rechazado aunque según él fue un error y Lola no le gustaba. Nosotros habíamos quedado como amigos, pero ¿por qué hacia eso? Me estaba muriendo, pero tampoco quería intervenir porque si yo no quería estar con él ¿por qué me molestaba que estuviera con otra? A mí me tendría que dar igual, pero tenía la cabeza hecha un lío.
Empezó a sonar la canción de mi móvil, lo miré y se trataba de mi madre, al fin llamaba y podría despejarme y no pensar en lo que harían Nico y Lola por ahí.
- mami, ¿por qué no me lo cogías?
- cariño es que hemos ido a por tu abuelo al hospital porque ayer se encontraba mal por la noche pero ya está fuera de peligro- al escuchar eso me recorrió una lágrima por la mejilla, suerte que estaba bien pero le llega a pasar algo y yo estando lejos me moriría
- pero está bien ¿no? ¿Le pasa algo? ¿qué le duele?
-está bien, cielo ya no le pasa nada ahora esta durmiendo
-uf menos mal que sólo era un susto
- si menos mal cariño. Y por allí todo bien por lo que sé ¿no?
- si mamá yo estoy estupendamente, me lo estoy pasando genial y estoy aprovechando el sol y el tiempo al máximo aunque te echo de menos.
- tu padre y yo estamos deseando de que vengas ya
- si mami yo también quiero veros, bueno te tengo que dejar, un beso.
- adiós pequeña, cuídate
- si mama adiós.
Colgué el teléfono y me sequé el par de lágrimas que había echado por mi abuelo, lo quería mucho, y por mis padres que los echaba de menos.
-Daniela ¿estás llorando porque mi hermano se ha ido con otra niña a pasear a Pluto?- dijo Paula sentándose en la cama conmigo
- no, no estoy llorando Paula- dije revolviéndole el pelo
-pero ¿no sois novios?
- no, somos amigos nada más- dije intentando sacar una sonrisa, aunque por dentro estaba destrozada. La verdad es que la niña era muy observadora y se daba cuenta de todo
-pues yo quiero tener una hermana mayor como tú
- bueno Paula pero yo aunque no sea novia de tu hermano estoy aquí y puedes estar conmigo para lo que necesites
-pero cuando se acabe el verano Laura y tú os vais a ir y ya no vais a estar aquí
-dame un abrazo anda- dije cogiéndola y dándole un abrazo fuerte
Paula me hizo ver que todo esto pasaría cuando acabase el verano así que deje de preocuparme más, lo único que quería era pasármelo bien y disfrutar lo que nos quedaba, teníamos amigos, a Sergio, que me trataba muy bien, y a Laura que la quería mucho, no podía pedir nada más.
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CAPITULO 34
Laura:
Estábamos bañándonos en el lago, hacia un día estupendo y no podíamos estar mejor.
-eh chicos mirad esa cueva de allí, tiene que estar chulísima por dentro- dijo Sergio señalando una especie de agujero en una montaña con forma de cueva
-pues si, podríamos ir a verla
-pero nadando tardaríamos siglos y nos cansaríamos ¿porqué no cogemos las colchonetas?- sugerí
-me parece bien
Así que todos salimos del agua y fuimos a buscar las colchonetas. Las tiramos al agua y nosotros encima. Álvaro y yo estábamos en la misma y se puso a remar con las manos para ir más rápido. Cuando ya íbamos más adelantados que los demás, que estaban entre risas y bromas cayéndose o tirándose de las colchonetas, Álvaro se acercó a mí y me besó apasionadamente, la colchoneta no tenía mucha estabilidad así que me puse nerviosa porque no quería caerme al agua.
-¿qué te pasa?
-nada, que tengo miedo
-¿miedo a qué?- se apartó un poco para mirarme fijamente a los ojos
-miedo a que esto se acabe muy rápido
-¿a que te refieres?
-que cuando se acabe el verano yo me iré y tú te quedarás aquí, te olvidarás de mi y todo acabará siendo una simple historia
-pero no una historia cualquiera, una historia que ninguno de los dos va a olvidar nunca, ya me encargaré yo de que nunca me olvides, y ten por seguro que yo a ti tampoco
-y como estas tan seguro de que no me vas a olvidar ¿eh?
-porque tienes algo, no sé lo que es pero ese algo hace que me encantes cada día más y que muera por ti todos los días
-pero esa no es razón para recordarme siempre, porque soy una más, de todas con las que has podido estar
-que no, que no te enteras, ¿tú que te crees que esto se lo digo a todas? Laura tú tienes algo especial, que no tienen las demás, me has enganchado y no te puedo soltar, será en tu mirada o en la forma que me miras, pero me haces sentir la persona más feliz del mundo cuando lo haces, y eso créeme que no lo ha conseguido ninguna, tan solo con una mirada.
Esas palabras me retumbaron por dentro, ¿de verdad yo sería la única que le había hecho sentir feliz? ¿o lo decía por decir? Prefería pensar que decía la verdad, y que había sido capaz de soltarme todo eso en unos minutos. Era tan bonito el momento que nada ni nadie podía estropearlo, ni siquiera un leve recuerdo de Nacho, nadie, ese momento era único y solo estábamos él yo.
Miré a Álvaro con una sonrisa de oreja a oreja, de verdad me encantaba que me dijera esas cosas.
-¿te quedas más tranquila ahora pequeña?
-no puedo estar mejor- y dicho esto le besé, le besé con fuerza pero a la vez con ternura, intensamente pero a la vez con suavidad, un beso que lo decía todo y no decía nada.
El agua nos condujo hacia la hermosa cueva que estábamos buscando, llegamos y detrás nuestra los demás, era preciosa podía verse el agua del lago totalmente cristalina y se reflejaba en las paredes como si se tratase de un espejo, era impresionante.
-que bonito- dije embobándome en cada uno de los rincones de aquel lugar
-alaa...es precioso- exclamó Sara cuando consiguió llegar con su colchoneta, todos asombramos al verlo, era maravilloso y tan tranquilo y silencioso que solo escuchábamos el sonido del agua con nuestras colchonetas.
Al fondo de la cueva, había un pequeño espacio donde dejamos las colchonetas y nos salimos del agua para investigarla. Cuando nos salimos, vimos que había un pequeño pasadizo que conducía al otro lado del lago, nos adentramos y el paisaje era aun mejor.
Se veía todo el lago en su mayor esplendor y con miles de montañas a lo lejos, aquello era realmente espectacular.
-bonito ¿eh?- me susurró Álvaro cogiéndome de la cintura por detrás
-me encanta, viviría aquí sin dudarlo
-en verdad todo esto lo había planeado yo, para traerte aquí, porque sabía que te iba a gustar- sonrió
-ya claro... ¿Qué casualidad no?- me giré para tenerlo cara a cara, mis ojos le podían decir todo lo que sentía en ese momento sin ni siquiera una palabra. Se abalanzó sobre mi para besarme, tan tierno y dulce como siempre.
-te quiero Laura- me susurró al oído. Estaba claro que mi mirada había querido decirle justo esas palabras, pero no se atrevieron a salir de mi boca, él había tenido ese valor, pero yo no era capaz, no era capaz de decirle lo que sentía, "pero si tu eres de las valientes" me solía decir, ¿y ahora qué? El valiente había sido él y no yo, quedó demostrado, fui capaz de pelearme por él y no de decirle aquellas palabras mágicas...lo miré fijamente y lo besé de nuevo, quizás en otro momento se lo diría.
-vas a conseguir que no te olvide ¿eh?- le dije con una sonrisilla
-ah ¿pero que pensabas hacerlo?
-creo que no podría olvidarte aunque pasara mucho tiempo- susurré
-ni yo a ti, boxeadora- me dijo guiñándome un ojo, aquel día estaba más guapo de lo normal, tenía su pelo despeinado y el hecho de no haber dormido mucho no le sentaba del todo mal.
Decidimos volver al camping, puesto que si anochecía y nos pillaba de vuelta no íbamos a ver nada por el lago. Álvaro y yo íbamos abrazados en la colchoneta mientras que ésta nos llevaba con el viento, realmente estaba muy relajada, pero de repente algo saltó en nuestra colchoneta, se trataba de Daniela.
-tenemos que hablar ¿no?- dijo mirando a Álvaro dejando claro que quería que se fuera
-está bien os dejo solas- dijo Álvaro tirándose al agua para buscar la colchoneta de Sergio
-esto… Dani te quería pedir perdón, pero es que Nico…
-ya he hablado con él, me ha confesado que le importo, que le importo más de lo normal y que por eso no quería que me enterara, en el fondo le entiendo, pero tú podrías habérmelo contado, nunca nos ocultamos nada
-ya lo sé pero Nico me convenció para que no lo hiciera, se le veía tan confuso que me daba pena hacerle eso, y ¿en serio te lo ha confesado todo? ¿y tú que le has dicho?
-ese es el problema, que no le he dicho nada- dijo agachando la cabeza
-Daniela deberías aclararte ya
-ya lo sé, pero ahora necesito olvidarme y pasármelo bien, así que no me lo recuerdes más ¿vale?
-vaaaaale- Daniela se abalanzó sobre mi y me abrazó, un abrazo de esos que necesitas siempre y que nunca están de más. Nunca volvería a hacerle eso a mi mejor amiga, la quería demasiado y era imposible ocultarle nada.
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CAPITULO 33
Daniela:
Después de comer nos estábamos tomando unas copas recordando lo ocurrido por la mañana con lo de los bañadores. Yo estaba un poco deprimida y Laura se dio cuenta de ello.
-Dani acompáñame a coger una cosa de la tienda- me dijo Laura
-¿Qué quieres coger?- le pregunté una vez dentro
- Nada, es que quería hablar contigo, ¿qué te pasa?- me preguntó curiosa, era mi mejor amiga, estaba claro que era la única que notaba cuando me pasaba algo
-es que no he tenido ocasión de contártelo, pero ayer vi a Lola y a tu primo enrollándose, estaban allí por la noche y cuando volvimos Sergio y yo nos los encontramos, tu sabes el jueguecito que nos traemos y simplemente me jodió verles
- era cuestión de tiempo que te enteraras…
-¿Cómo?¿Lo sabías?- pegunté molesta
- Si Dani, los vi el otro día en el chiringuito pero él me pidió que no te dijera nada, lo siento debería habértelo contado pero es que me dijo que no lo iba a volver a hacer.
- ¡Laura joder! ¿Por qué no me lo dijiste?- dije con tono elevado
- No sé tampoco pensé que te interesara tanto
- Sabes de sobra que tengo cierto interés por tu primo y tu vas y te lo callas
- aunque te lo hubiese dicho tampoco hubiese cambiado nada, ¿Qué ibas a hacer?, Dani deberías hablar con él y decirle las cosas claras porque lo vas a volver loco, y ahora mismo estas con Sergio, ¿tu crees que a Nico le gusta verte con el? Si está aquí soportándolo es por ti
- Encima me haces sentir culpable, mira no tengo ganas de discutir, necesito estar sola
- tu verás…
Y dicho esto salí de la tienda y me fui a la parte de detrás, estaba sentada con la espalda apoyada en un árbol, me aparté del grupo porque no tenía la cabeza para reír gracias ahora mismo. Ellos estaban bebiendo y muy animados todos, menos yo. Se me vino a la cabeza todo lo que pasó la noche anterior con Nico y lo ocurrido con Laura, me había mentido, bueno no me dijo toda la verdad, debería habérmelo contado en cuánto se enteró.
Me estaba encendiendo un cigarrillo, lo necesitaba pues estaba muy agobiada y tenía ganas de relajarme un poco a solas pero oí pasos detrás de mí. Lo que faltaba, era Nico, yo me hice la fuerte y le miré con total normalidad.
- creo que te debo una explicación ¿no?
- no me debes nada Nico
- sí, es que todo es por mi culpa, se me fue la pinza esa noche en el chiringuito y yo fui quien convenció a Laura para que no te dijese nada, no lo pagues con ella
- estás aquí porque te lo ha pedido Laura, ¿o ha salido de ti?
- os he visto y me lo he imaginado, pero no, ella no me ha dicho nada así que no estés molesta Daniela
- Nico que tu puedes hacer lo que quieras, yo no me he molestado por eso, es por el hecho de que me haya ocultado algo cuando siempre nos lo contamos todo - en cierta parte mentí porque también me molestó que se hubiera besado con Lola
- pero no te lo dijo porque se lo dije yo- volvió a repetir en un tono más alto sentándose a mi lado
- y ¿porque le pediste eso?- dije en el mismo tono
- porque no quería que te enterases tú, sabia que te lo contaría porque sois amigas y eso es lo único que quería evitar, que te lo dijera - hubo un silencio, nos quedamos unos instantes callados luego me miró.
- Dani me importas, me importas más de lo que crees si no, no me hubiera molestado en ocultártelo, y no quiero que pienses mal de mi, fue un error- continuó hablando. Me estaba mirando fijamente a los ojos, ya había vivido esa sensación, esa sensación en la que te mira una persona a la que aprecias y todo te da igual, solo te importa ella y te invaden unas ganas inmensas de besarle. Solo había sentido eso con Guille en mi vida y me asusté, me asusté de estar enamorándome porque no quería fijarme en alguien que se iba besando con mi amiga a "escondidas", además me daba miedo porque de un momento a otro el verano se acabaría y seguramente no lo volvería a ver, comprendí que me tenía que apartar de él para olvidar la pequeña chispa que se había encendido entre nosotros y que podía crecer.
- pues por lo que pude ver anoche el error lo has cometido mas veces- dije en un tono seco intentando hacerle ver que me era indiferente
- no quiero que te enfades conmigo Dani...
- no estoy enfadada porque simplemente no tengo motivos tu haz lo que quieras que yo no pienso decirte nada- me estaba doliendo ser tan dura con él cuando me había confesado que le importaba y en realidad de lo que tenía ganas era de abrazarle y decirle que él a mi también me gustaba pero no podía hacer eso porque por otra parte estaba Sergio, debía pensar en él, aunque me era difícil con Nico a tan pocos centímetros y con sus ojos clavados en los mios.
- Dani no me digas eso porque sé perfectamente que tú sientes lo mismo que yo.
- Nico...
Se me hizo un nudo en el estómago al oír eso, claro que él lo sabía, era evidente la forma en que nos tratábamos y mirábamos pero no quería aceptárselo, no ahora.
- Dani dime ahora mismo que todas las miradas que nos hemos echado han sido por casualidad, y que no sientes ganas de besarme cuando estamos a solas, porque yo te admito que sí, es mas ahora mismo daría lo que fuese por hacerlo. Dime que me equivoco, que me he montado una idea yo solo en la cabeza y no volveré a molestarte más, todo será como hasta ahora, amigos.
- yo...
En ese momento vino corriendo hacia nuestra zona Berto, habían bebido demasiado y el alcohol hacia su efecto, comenzó a vomitar con la cabeza apoyada en un árbol. Yo me levanté enseguida para ayudarle y en cierto modo me salvó, porque sinceramente no sé qué le hubiera contestado a Nico.
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CAPITULO 32
Laura:
Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, abrí los ojos y me encontraba en la tienda de campaña, me situé un poco y pude comprobar que al lado mía tenía a Daniela. Decidí volver a cerrar los ojos y volver a dormirme, todavía tenía sueño.
De repente noté como alguien se tiraba encima mia, por lo que pude ver al despertarme, se trataba de Nico y no paraba de gritar y hacerme cosquillas.
-¡venga a despertarse dormilonas!- gritaba Berto que también se había tirado encima de Daniela
-¡ayy quitate quitate!- Nico me estaba aplastando completamente, estaba totalmente agobiada
Nico lo comprendió y se echó a un lado tumbándose entre Daniela y yo.
-¿estais listas para pasar otro buenísimo día?- preguntó Berto
-bueno si es contigo no creo que sean tan buenos- bromeé
Y Berto se me tiró encima para hacerme cosquillas. Era increíble la confianza que había cogido con él en tan poco tiempo, lo tenía como otro primo más y le había cogido muchisimo cariño.
Escuchamos que los demás ya se habían levantado, así que salimos de la tienda.
-¡buenos días chicos! -nos saludaron los demás con caras de dormidos
-buenos días a mi boxeadora preferida- se acercó Álvaro a mi y me susurró, yo le besé rápidamente
-¿vas a seguir mucho tiempo más con la bromita?
-no te enfades, si en el fondo te gusta -me sonrió- ¿bueno como has dormido?
-muy bien
Nos sentamos todos alrededor de la mesa a desayunar como pudimos, con magdalenas, cruasanes, galletas y zumos que nos habíamos traído de casa. Hacia un día esplendido y el sol relucía como nunca, a pesar de que no era muy tarde.
Cuando terminamos de desayunar nos pusimos todos los bañadores y nos dirigimos hacia el lago. Colocamos nuestras toallas en el embarcadero y nos pusimos a tomar el sol, mientras que los niños jugaban en el agua con una pelota.
-¿chicas porque no os bañais? Todo el día exhibiéndoos, ¿que os creéis modelos?- gritó Berto desde el agua señalándonos
-claro que si, míralas las posturitas que ponen nada más que para tomar el sol- dijo Sergio
-anda anda... Que mala es la envidia- respondió Sara sin darle mucha importancia a lo que nos estaban diciendo
-como se nota que no valoran lo que tienen ¿eh? -dijo Lola riendo
-vaya creidas chaval -dijo Álvaro- ¿a que no os atrevéis a hacernos un pase de modelo aqui en el embarcadero?
Nosotras nos miramos, no sabíamos que jueguecito se traían entre manos, pero el caso era que estábamos dispuestas a jugar.
-bueno nosotras haremos un pase de modelo pero vosotros tendréis que hacer algo ¿no?- dije
-miraros, por supuesto- respondió Álvaro con una sonrisilla
-nos vamos a reir un rato de ellos chicas, seguidme el rollo- murmuró Sara muy segura del plan que había pensado- está bien, nosotras lo haremos pero vosotros haréis lo que os pidamos
Los niños se miraron, ¿que estaban dispuestos a hacer? No tenían ni idea de lo que les íbamos a pedir que hicieran, nos íbamos a reir pero bien.
Sin que respondieran nada, Lola corrió a buscar los altavoces, los trajo y enseguida puso música muy marchosa y comenzó a bailar y a moverse con seguridad en el embarcadero, andando hacia el final y volviendo otra vez hasta el principio. Se notaba que sabía moverse bastante bien.
Los niños mientras tanto la observaban de arriba abajo sonrientes, excepto Nico, que parecía que no quería mirarla. Habíamos estado bebiendo cervezas toda la mañana y se notaba, sobre todo en Berto, que no paraba de bromear.
-venga chicos, por cada una que desfile, uno se tiene que quitar el bañador
Los niños enseguida empezaron a gritar y a zambullirse en el agua para evitar que les tocara, pero se dieron cuenta que quien Lola quería que se quitara el bañador era simplemente Nico. Por lo que pude comprobar ya se habían enterado todos de su rollito con Lola.
-¡venga Nico esta te toca a ti!
-tio Nico eres un maquina, que te pillamos ayer con las manos en la masa eh, ya sabes lo que te ha pedido, ¡tienes que hacerle caso!
Todos lo obligaron hasta que por fin cedió y se quitó el bañador mostrándolo a todos sacándolo del agua.
Acto seguido, Lola se tiró al agua muy silenciosamente sin que ellos la pudieran ver y le robó el bañador a Nico sin que se diera cuenta de nada, quedándose así, desnudo.
-bueno me toca- dije algo avergonzada, no me gustaba la idea de que mi primo me viera haciendo eso pero qué remedio, solo era un juego y nos lo estábamos pasando genial.
Comencé a andar por las tablas del embarcadero de una forma muy sensual y provocativa y bailando al ritmo de la música, lo estaría haciendo fatal pero me estaba divirtiendo que era lo importante.
Álvaro comenzó a gritar y a aplaudirme, realmente estaba consiguiendo que me pusiera nerviosa.
-¡que guapa eres dios mio!- dijo con una sonrisa- no la mireis tanto cabrones, que es mia- dijo dirigiéndose a los demás y salpicándoles agua
Nico me estaba mirando con cara de asesino, estaba claro que no le gustaba mi bailecito, así que me volví andando y moviendo las caderas hacia el principio del embarcadero.
-bueno chicos ¿a quien le toca?- preguntó Lola
-yo por ti lo que sea boxeadora- dijo Álvaro enseñando su bañador que ya se había quitado
-¿alguno mas?
-venga claro que si, ¡¡bañadores fuera!! -gritó Berto, que se le veia demasiado contento por el alcohol y también se quitó su bañador.
Mientras tanto, Sara repetía la operación y se sumergía bajo el agua para quitarles los bañadores.
-me toca- dijo Daniela abriendose camino
Se puso a bailar como una loca y a moverse hacia todos lados, esta vez, Nico si que la estaba mirando desde el agua, y no quitaba la vista de su cuerpo y sus curvas, se estaba quedando embobado. Sergio también la miraba con una sonrisa de oreja a oreja mientras que se quitaba el bañador, esta vez le tocaba a él.
-¡así me gusta obedientes!- sonrió Lola
Luis también se vio obligado a quitarse el bañador.
-¿y Sara? ¡Falta por desfilar ella!- Berto se dio cuenta de que Sara no estaba por ninguna parte
-¿y mi bañador? ¿Quien me ha quitado el bañador?- Nico vio que no tenia su bañador y se empezó a preocupar
-el mio tampoco esta, ¿que ha pasado?
Nosotras empezamos a reirnos a carcajadas, no podíamos aguantar más, Lola volvió y se unió a nosotras riendose también.
-¿que habeis hecho con nuestros bañadores? -pregunto Álvaro, parecía que se empezaban a cabrear pero nos daba igual.
-tendreis que salir del agua para comprobarlo- dijo Daniela
-venga ya no sereis capaces... ¡que perras!- dijo Berto
-para que la próxima vez no se os ocurra reiros de nosotras
En algún momento se tendrían que salir del agua, y ahí seria cuando nos reiríamos de verdad.
Nosotras nos volvimos a tumbar con naturalidad a tomar el sol, aunque era inevitable que se nos escapara alguna risilla. Ellos mientras tanto intentaban idear un plan para salir del agua e ir a por los bañadores sin que se les viera nada, pero no sabían dónde los había escondido Lola así que era imposible, tenían que salir si o si.
De repente vimos que Berto se hizo el valiente y fue saliendo del agua, pero nos dimos cuenta de que se había puesto la pelota en sus partes, todos reímos y cuando pasó por al lado nuestra, Sara se abalanzó hacia él y le quitó la pelota de las manos, dejando ver todo.
-¡devuélvemela! ¡devuélvemela!
-que va- dijo riendo
-tios o salís todos o yo así no voy a pasearme solo por todo el camping
Los demás cedieron entre risas y bromas a Berto y salieron del agua.
-venga ahora ¿quien se está exhibiendo?- bromeé
-que malas sois- dijo Luis algo avergonzado
Cogí mi cámara de fotos del bolso y no dudé en mortalizar ese momento tan gracioso.
Se dirigieron hasta nuestras tiendas y nosotras les seguimos. Por el camino se encontraron a nuestro vecino de tienda
-estos chavales de hoy en dia...- dijo el hombre riéndose dejando ver su enorme barriga con la camisa desabrochada
-¡muy buenas vecino!- le saludó Berto sonriente y divertido, aparentando normalidad
Seguimos andando y llegamos hasta nuestras tiendas, pero allí no estaban los bañadores.
-¿donde los has puesto?- preguntó Nico
-tendreis que buscar bien
De repente me giré y los vi, estaban todos colgados en el tendedero del vecino, una sonrisa se me apareció en la cara y Berto me pilló.
-¿que miras?- dijo observando en mi misma dirección- ¡los bañadores! ¡Están aqui chicos!
-por fin- suspiraron todos después de haber estado un buen rato buscándolos por todos lados
-que mal te has portado eh?- se me acercó Álvaro por detrás y buscando mis labios subiendo por mi cuello
-para que veas, que no debéis meteros con nosotras
-pero si me encanta que pongas posturitas para tomar el sol- me susurró muy cerca
-ya claro...
-por cierto, bailas de maravilla que lo sepas- ese comentario hizo que me ruborizara y él me abrazó con dulzura y me besó en la frente, hacía sentirme tan a gusto con él, tan unida a él, tan protegida... El conseguía sacar lo mejor de mi.
Después de ese numerito nos sentamos a descansar, habíamos pasado una mañana buenísima y sobre todo divertidísima. Necesitaba días así, días en los que te olvidas de todo y solo piensas en ser feliz, en disfrutar cada minuto como si fuese el ultimo, a veces se me olvidaba intentar vivir ese tipo de días, se me olvidaba ser feliz.
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CAPITULO 31
Daniela:
Era de noche, estábamos cenando a la luz de la hoguera carne a la brasa y ahí estábamos Sergio y yo besándonos apasionadamente un poco más apartados del resto.
- eh tortolitos ¿queréis mas carne o no? - nos dijo Berto que se estaba encargando de hacer la cena
- si vamos- dijimos dirigiéndonos hacia el resto del grupo
- está buenísimo eh- dijo Álvaro
Estuvimos recordando el día tan agradable que habíamos pasamos bañándonos en el lago y se me vino un recuerdo a la cabeza que me hizo sonrojar:
Estaban saliéndose del agua casi todos, sólo quedábamos Nico y yo. Él se dirigía hacia la orilla también pero de repente me surgió un problema.
- ¡Nico!- lo llamé lo suficientemente alto para que se enterase
- ¿qué pasa?
- ven corre ayúdame- el vino hacia mi y se quedó mirándome
- se me ha desatado el biquini por arriba, ¿te importa? – dije girándome
Se me desató el biquini y la única persona que había cerca era Nico, qué casualidad, pero prefería pedirle ayuda a él que intentar llegar hasta donde estaban todos sujetándome el biquini con las manos y arriesgarme a que se me viera algo.
- claro que no - dijo acercándose a mi espalda y poco a poco con dulzura abrochando el biquini haciendo un nudo bastante fuerte
- gracias- dije liberándome de la tensión que suponía sujetarme el biquini para que no se me callera
- ya está, confias mucho en mi eh podría habértelo abrochado mal para que se te viera todo y aprovecharme- dijo bromeando
- en ese caso te mataría- dije salpicándole agua
- Dani ¿vienes ya?- nos interrumpió Laura
- si voy
De repente el recuerdo se desvaneció y volví al presente y vi que tenía una sonrisa en la cara e inmediatamente cuando Sergio me cogió de la mano cambié la expresión de la cara.
-¿en qué pensabas?
- nada, que estoy muy a gusto aquí- mentí y en ese momento Nico y yo cruzamos miradas produciéndome de nuevo esa sonrisa en mí
- oye dormirás conmigo esta noche ¿no? – me preguntó Sergio mirándome a los ojos
- si me lo pides asi…- dije besándolo, estaba confundida me encantaba estar con él y besarle y abrazarle, le quería, pero Nico no paraba de dar vueltas por mi cabeza.
Mientras todos seguían alrededor de la hoguera Sergio me cogió de la mano y me dijo que le siguiera. Me llevó por todo el campo hasta que me paró en un lugar y me tapó los ojos con las manos, anduvimos un poco más con mis ojos tapados hasta que llegamos al sitio y nos detuvimos.
- ya puedes mirar- dijo quitándome las manos de la cara
- es precioso
Estábamos en la parte opuesta del lago, un poco lejos del campamento pero subidos a una pequeña colina desde donde se veía un paisaje espectacular. Además se veian todas las estrellas a la perfección puesto q estaba todo oscuro y solo brillaba la luna.
Nos tumbamos y respiramos aire puro. Sergio me dejó su chaqueta porque hacía frio y yo me acurruqué en su pecho.
- ¿estás bien?- me preguntó mirándome y sonriéndome, ¿cómo no iba a estar bien asi?, estaba de la mejor manera posible, mirando el cielo tranquilamente y con un niño maravilloso a mi lado haciéndome cosquillitas y relajando con cada roce de sus dedos en mi piel.
- de maravilla- contesté besándolo apasionadamente
- ahora estoy yo mejor- me respondió el beso y se me quedó mirando fijamente
- te quiero Dani- me dijo muy seriamente
No me lo podía creer, eso me sentó un poco raro, no es que no me gustara que me lo dijera pero ese momento no era el adecuado, con Nico dandome vueltas en la cabeza y también teniéndolo tan cerca. No sabía qué responderle porque si le decía lo mismo realmente no le mentía pues lo quería mucho pero tampoco le decía toda la verdad y es que en esos momentos estaba dudosa. Me decidí por besarle. Le besé cálidamente y él lo recibió con mucho gusto, me sentía un poco mal por dentro porque yo no era capaz de decirle un simple te quiero, aunque a veces no es tan simple, es difícil decirlo, y él lo había hecho, había sido valiente y me lo había demostrado, y yo como una tonta sin saber qué decir ni qué hacer. No quería portarme mal con él, pero mi cabeza no me lo permitía, era todo tan complicado.
- regresemos, es tarde-dijo apartando sus manos de mi y dándome un beso en la frente
Yo lo cogí de la mano para volver puesto que no se veia mucho y temía caerme por alguna roca, él me sujetaba, me sentía totalmente protegida. Ya conseguíamos ver la luz de la hoguera que habíamos hecho y eso me tranquilizó porque supe que no nos habíamos perdido.
Nico:
Estábamos besándonos, no sé cómo llegué a esa situación pero allí estábamos, al lado de la hoguera, yo sin camiseta y ella en pijama de verano. No sé cómo ocurrió, estábamos todos pero poco a poco se fueron yendo, Álvaro y Laura se fueron a nuestra tienda para estar solos, cosa que no me gustó, al fin y al cabo era mi prima y no me agradaba la idea de verla sobándose con un tío por buena gente que fuera. Berto, Luis y Sara se fueron a dormir también y nos quedamos Lola y yo solos. Solos, hablando tan normal pero de un momento a otro nuestras bocas acabaron unidas. No me disgustaba, Lola era simpática y muy guapa pero entonces todos mis miedos salieron a la luz, vi que se aproximaban Sergio y Daniela, que habían dado una vuelta, yo me aparté lo más rápido que pude pero no fue suficiente, me vio. Se me vino a la cabeza lo que me dijo Laura el día que le conté todo, ahora estaba en esta situación que me hacia sentir fatal, me quería morir. Ahora ella se pensaría que no me importaba y que pasaba de ella cuando eso no era así, a mi me encantaba desde que llegó, pero ella no lo sabía o eso me creía y de todas formas ¿cómo iba a imaginarlo si me besaba con sus amigas en sus narices?, la cagué, la cagué y bien, me hubiera gustado ir para ella, deshacerme de Sergio y confesárselo todo. Pedirle perdón pero no me atrevía, estaba seguro de que ella no sentía lo mismo, solo había que verla, lo feliz que estaba con Sergio.
- vaya, esto si que es una sorpresa- dijo Sergio riéndose, encima de todo se reía el muy capullo, claro que él no sabía nada, Lola sonrió y me cogió del brazo arrimándose a mi, yo le aparté su mano de mi.
- esto no... - no supe que decir simplemente miraba a Daniela fijamente y me odiaba a mi mismo más que nunca
- bueno perdón por interrumpir yo me voy a dormir- dijo Sergio despidiéndose de nosotros con la mano y de Daniela dándole un beso y se dirigió hacia su tienda
-buenas noches- Daniela se giró y se fue hacia su tienda, se giro una vez más antes de meterse en ella, ¿qué estaría pensando?
Y su mirada se clavó en la mia haciendome de algún modo sentir culpable y desapareció entre las lonas de la campaña.
- Lola yo también me voy
-pues buenas noches- dijo levantándose y acercándose a mi para despedirse con un beso pero yo giré la cara y me lo dio en la mejilla
Cuando fui a mi tienda Laura y Berto estaban dormidos y Daniela estaba tumbada en la cama con el móvil por lo que puede ver desde detrás de la mosquitera, asi que no quise decir nada y me intenté dormir.
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CAPITULO 30
Laura:
Llevábamos tres días planeándolo todo: mi tío Nicolás nos había comprado una tienda de campaña enorme en la que dormiríamos Nico, Berto, Daniela y yo, cuatro sacos de dormir para cada uno y dos mantas, porque aunque fuese verano, por las noches siempre refrescaba mucho. La verdad es que agradecía a mis tíos lo bien que se estaban portando con nosotras y todo lo que estaban haciendo para que nos lo pasáramos lo mejor posible y lo estaban consiguiendo. Mi madre hablaba día si y día no con mi tía Loli y no hacía más que darle las gracias por todo, eran los mejores tíos del mundo y no nos habían puesto problemas con lo de irnos de camping, supongo que sería porque íbamos con Nico y que él cuidaría de nosotras.
El día había llegado y nos encontramos todos en el centro comercial, para salir desde allí todos juntos. Sara, Lola, Nico, Berto y Luis irían en el coche de Luis y Daniela y yo en las motos de Sergio y Álvaro. Metimos nuestro equipaje en el coche. Llevaba unos shorts rosa fuerte con una camiseta ancha y unas vans negras, dejé mi melena suelta y ya estaba lista para ir al lago.
-¿todos listos?
-ya estamos- dijimos todos colocándonos en nuestros puestos
-pues nos vemos allí chicos-dijo Álvaro despidiéndose
El camino era bastante corto, en tres cuartos de hora llegamos al lugar, no había visto un paisaje tan bonito desde hacía mucho tiempo. El lago era enorme y lo rodeaba un denso bosque verde con multitud de arboles palmeras y arbustos, se podía respirar perfectamente el aire puro que desprendían. Solo había un par de casas en lo alto del bosque pero no había casi nadie por el lago. Vimos que la zona de camping se encontraba más abajo de donde estaba el aparcamiento así que bajamos como pudimos cargados de mochilas, comida y todo tipo de bártulos que nos hacían falta para vivir esos cuatro días allí. Había dos o tres tiendas de campaña más y nosotros nos pusimos en una zona en la que creíamos que cabrían todas nuestras cosas, incluidas las tiendas de campaña que llevábamos.
-bien, yo creo que aquí cabemos perfectamente y estamos cerca de todo- dijo Berto señalando todo lo que teníamos alrededor, incluida la casetilla donde se encontraban los cuartos de baño y las duchas
-me parece bien- asintió Lola
-bueno ¿quien me ayuda a poner nuestra tienda?- preguntó Sergio, que en principio compartiría tienda con Álvaro y Luis, Lola y Sara traían otra más pequeña para ellas dos.
Nos pusimos todos a trabajar, colocar una tienda de campaña no era tan fácil como creíamos, tenían miles de tornillos, tuercas y necesitábamos todo tipo de herramientas para enlazarlo todo. Menos mal que Nico sabía hacerlo porque ya se había ido de camping, así que la colocó él, mucho más rápido que los demás. A Lola y a Sara les estaba costando mucho colocarla así que no dudaron en pedirle ayuda a Nico, a Lola se le notaba un montón que estaba colada por él.
-¿Nico puedes ayudarnos? Esto es imposible- dijo Lola en tono de pena
-claro- dijo Nico encantado -mira es muy fácil, colocas esto aquí y esto otro allí y ya está- le explicó
-muchas gracias Nico eres el mejor- dijo Lola dándole un fuerte beso en la mejilla, mientras tanto Daniela no paraba de observar la situación, estaba claro que le molestaba un poco el simple hecho de que se llevaran tan bien.
Una vez colocadas todas las tiendas de campaña dejamos nuestras cosas dentro y decidimos ir a darnos un baño al lago.
Álvaro me cogió de la mano cuando íbamos de camino al lago.
-lo vamos a pasar genial ¿verdad?- me dijo con una sonrisilla
-por supuesto- asentí
-pero eso de dormir con tu primo y el amigo es solo un cuento para que tus tíos se lo crean ¿no?
-bueno ya veremos- dije quitándole importancia, sabía perfectamente lo que estaba intentando, y no era precisamente que durmiera con él, estaban claras sus intenciones y yo me puse nerviosa ante la idea, ¿estaba segura de que quería hacerlo con Álvaro? Mi único pensamiento fue Nacho, solo lo había hecho con él, solo había tenido esa confianza con él, solo lo había querido a él. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, me aterraba no ser capaz de afrontar que Nacho ya formaba parte del pasado.
Álvaro me ayudó a bajar las rocas que conducían al enorme lago, cuando las bajé todas le di un fuerte beso. No me merecía la pena pensar en Nacho cuando él debe estar haciendo de todo con esa tal Clara, lo que tenía que hacer era olvidarme y disfrutar con Álvaro.
Llegamos al lago, era precioso el agua estaba muy limpia y no se movía en ningún momento. Llegamos hasta el embarcadero que había y dejamos la ropa allí tirada.
Nos dimos un buen y largo baño sin darnos cuenta de la hora que era.
-chicos deberíamos comer ya, ¿no tenéis hambre?- dijo Luis, que poco a poco se iba integrando mas en el grupo
-para eso estáis vosotras ¿no chicas?- dijo Berto irónicamente, los niños rieron
-si claro, pues ahora por listo vas a prepararnos la comida tú- dijo Lola, y las demás reímos
Entre risas y discusiones, conseguimos salir del agua e ir hacia nuestras tiendas.
Comimos arroz con tomate y salchichas que traíamos hecho de casa y nos pusimos alrededor de una mesita plegable. Se estaba demasiado bien allí, el sol nos dejaba respirar porque había muchos árboles que nos lo tapaban y la brisa que corría era perfecta para echar una buena siesta después de comer. Nos sentamos en las sillas de playa que habíamos traído y poco a poco nos íbamos relajando. De repente alguien interrumpió toda esa tranquilidad.
-hola amigos- un hombre mayor con una barriga que se le salía de la camiseta y una cerveza en la mano nos saludó asomándose desde detrás de unos cables en forma de tendedero.
-¿qué tal?- respondió Berto al ver que ninguno lo hacíamos
-yo soy vuestro vecino de tienda, aquí me tenéis para lo que queráis y no hagáis mucho ruido ¿eh?- tenía un acento raro, no sabíamos si era por el alcohol o que realmente hablaba así, el hombre se metió en la tienda, parecía buena gente y se le veía gracioso. Volvimos a nuestras posiciones anteriores y empezamos a escuchar un ruido muy agudo que venía de su tienda.
-dios mío ha puesto la radio, ¿este hombre va a ser siempre así?- dijo Sergio
-como tenga que ponerse la radio todas las noches aquí no dormimos ninguno- dijo Sara riendo
-pues se tendrá que quedar sin radio el pobre hombre- dijo Álvaro irónicamente y todos reímos.
Estuvimos un buen rato hablando y jugando a las cartas, pasamos una buenísima tarde, pero ya anochecía y empezaba a refrescar. Lo mejor que pude hacer fue acurrucarme entre los brazos de Álvaro, realmente la idea de hacerlo con él empezaba a asustarme cada vez menos.
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CAPITULO 29
Daniela:
Habían pasado tres días desde que Laura me confesó todo y yo seguía dándole vueltas a la cabeza, yo no era tonta y sabia que algo había entre Nico y yo, y en parte por mi culpa estábamos en una situación extraña porque yo, de una forma u otra, le había dado esperanzas siguiéndole el juego, y tampoco quería mentirme a mi misma. En un principio tenía pensado tener algo con él, pero luego apareció Sergio y con él todo era perfecto, no quería mas líos y mucho menos seguir haciéndole ver a Nico cosas que no son, no quería que sufriera. Lo mejor era tratarlo como un amigo más, aunque viviésemos juntos y el roce diario era muy difícil evitarlo.
Hoy habíamos quedado con las niñas, Lola y Sara para ir de compras. Nos habíamos hecho muy amigas y entre los niños también se llevaban bien aunque la tensión entre Sergio y Nico seguía apareciendo de vez en cuando, pero en general había buen ambiente.
- ¡vamos Daniela vete a la ducha y deja de vaguear que hemos quedado dentro de poco y yo ya hace un siglo que me he duchado!- dijo Laura terminando de secarse el pelo. Siempre estaba liada con su pelo, yo creo que para ella era una de las cosas más importantes que tenia, su maravilloso pelo rubio.
Cogí mi toalla, el gel y el champú y me dirigí al baño. Abrí la puerta y me quedé paralizada. Entre todo el vapor que desprendía el agua caliente estaba Nico. Menos mal que acababa de salir y no le vi nada porque estaba cubierto con una toalla de cintura para abajo pero le vi su torso musculado mojado, con gotas cayéndoles por su cuerpo y con el pelo despeinado. No pude reaccionar de otra manera que quedándome embobada y con los ojos muy abiertos mirándolo de arriba abajo.
-lo...lo siento- conseguí decir- no sabía que estaba ocupado
- da igual ya he acabado. Pensaba que os habíais duchado las dos por eso me he metido.
- bueno... falto yo
- ya veo- dijo riéndose
¿Por qué me comportaba como una tonta?, "falto yo", es lógico que todavía no me había duchado sino no iría con la toalla y los champús por la casa. No sé porque no sabía qué decir ni cómo actuar, estaba pasando demasiada vergüenza por lo que me dijo Laura. Me ruboricé ante la idea que se me pasó por la cabeza de si hubiera entrado dos minutos antes le hubiera visto desnudo pero menos mal que eso no pasó porque si con esto me había quedado paralizada con lo que estaba pensando me hubiera puesto roja como un tomate y me hubiese gustado que la tierra me tragase.
- me voy, te dejo que te duches tranquila
- gracias- dije con una sonrisilla de estúpida
El me sonrió y se fue, le perdí de vista por el pasillo y yo cerré la puerta y me apoyé en ella, me gustaba, tenía que aceptarlo sino no me hubiese puesto así.
Me fui desnudando y me metí en la ducha, estaba duchándome intranquila porque el baño no tenia pestillo y me mataba la idea de que pudiera pasarme a mi lo mismo, que alguien me sorprendiera en la ducha. Por fin me terminé de duchar y me puse la toalla y me dirigí hacia mi cuarto, en ese momento, Nico salió de la habitación, ya vestido.
- vaya ahora soy yo quien te sorprende en toalla
Esta vez si me reí con más naturalidad aunque entré enseguida al cuarto para vestirme, pues era tarde.
Nos pusimos shorts, camisetas de tirantes y sandalias, debajo llevábamos el biquini porque quedamos en ir a la playa después de las compras para tomar el sol todas y allí estarían los niños.
- chicas ¿habéis visto la tienda que han abierto nueva?- dijo Lola muy entusiasmada, por lo poco que la conocía dejaba claramemte ver que era una aficionada a la ropa, como la mayoría de las mujeres, pero ella más
- vamos a entrar, necesito bikinis nuevos- dijo Laura.
En la tienda nos estuvimos probando todo tipo de bikinis, de distintas formas y tamaños. Cogí un triquini negro, era muy bonito, tenía una argolla dorada en medio del ombligo y dejaba ver la mayor parte de la barriga.
- ¡pruebatelo, pruebatelo!- dijo Sara emocionada
- no, solo estaba mirándolo-dije entre risas
- da igual, a ver como te queda, es precioso- intervino Lola
Entré en el probador y me lo coloqué. La verdad es que me sentaba bien, además con mi moreno resaltaba el color.
- te queda genial Dani- dijo Lola
- ¿si? ¿De verdad?
- ¡compratelo!- dijo Laura
- no se... no me veo yo con esto, es atrevido
- da igual si no enseñas ahora ¿con cuantos años vas a enseñar?- dijo Laura
La verdad es que tenia razon etabamos en la edad de presumir asi que me lo compré. Lola se compró un par de tacones y otro bikini, Sara no se compró nada excepto una camiseta y Laura un vestido blanco cortito que le quedaba genial con su actual color de piel bronceada por el sol.
Invitamos a Sara y Lola a nuestra casa después de comprar, nos tomamos un granizado que nos había hecho Loli y nos probamos todas las compras que habíamos hecho. Yo me puse mi nuevo trikini y nos dirigimos todas a la playa pues allí estaban los demás. Llegamos, colocamos las toallas y nos desvestimos para tomar el sol.
- vaya…estas guapísima-dijo Sergio al verme
-¿te gusta?, me lo he comprado hoy
-me encanta- dijo besándome con dulzura
Observé que Nico me miraba, era una situación incomoda, pero no me dijo nada
- chicos he estado mirando precios y ¿qué os parece si nos vamos de camping?- dijo Berto
-¿y esa idea cuando se te ha ocurrido?- dijo Sara
-es que mi hermano fue el año pasado y dijo que se lo pasó genial y no se ¿Quién se apunta?
-por mi si
-y por mi- fueron diciendo todos
- seria para irnos este fin de semana. Es aquí cerca e iríamos en coche , el sitio es precioso y tiene un lago- aclaró Berto
-¡ que guay!- dijo Lola emocionada
- yo se lo tendré que preguntar a mi tia
- no os preocupeis por eso, yo le convenceria si venis conmigo seguro que os deja- dijo Nico
- yo si voy- dijo Sergio
- decidido entonces.
La verdad es que la idea me gustó y Berto dijo que serian cuatro días asi que no creo que nos pusieran problemas además la idea de estar con Sergio a solas cuatro días me encantaba y podríamos dormir juntos. Nos quedamos toda la tarde planeando cosas sobre el nuevo plan. Llevaría el coche Nico con Berto, Luis, Sara y Lola. Laura y yo iríamos en las motos de Sergio y Álvaro. Iba a ser un gran viaje.
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CAPITULO 28
Laura:
Me despertó un ruido muy desagradable que provenía de la cocina, supuse que sería la batidora y que mi tía ya estaba haciendo la comida, con lo cual ya sería tarde. Me giré y vi que Daniela también se había despertado.
-¿que hora es?- me preguntó con los ojos casi cerrados del sueño
-supongo que serán las dos
-buaaa qué tarde se nos ha hecho. Pero qué bien me lo pasé anoche, tenemos que quedar más de vez en cuando todos juntos porque al final hemos conseguido que se lleven bien-dijo- aunque no sé porque se llevaban mal.
En ese momento no pude evitar recordar todas las conversaciones que había tenido con Nico sobre ella. Era mi mejor amiga, debía contárselo o sino no me lo perdonaría nunca y aunque Nico me hubiera repetido mil veces que no le dijera nada, yo no podía callármelo mas.
-Dani la verdad es que Nico se lleva mal con Sergio porque...bueno digamos que tu le gustas un poco- conseguí decir
-¿que? ¿Como?- Daniela estaba bastante sorprendida por la noticia, sabía que algo pasaba pero no sabía el qué y por fin lo supo, aunque yo creía que ya se lo imaginaba porque esas cosas se notan, la forma en que la miraba, el hecho de que estuviera molesto por estar con Sergio, todo eso se nota.
-bueno un poco no, mucho, la verdad es que le gustas bastante
-dios mio, y ahora yo ¿qué se supone que debo hacer?
-nada, por favor no hagas nada porque él me pidió que no te lo contara y como se entere ya no va a confiar más en mi. Lo que debes hacer es comportarte igual que siempre, que no note nada extraño
-¿y eso como se hace? ¿Como lo miro yo ahora a la cara sabiendo que le gusto? No me sale ser natural en estos casos
-te entiendo pero tienes que intentarlo, además ¿a ti no te gusta nada no?
-que va...para nada- dijo quitándole importancia, pero la conocía perfectamente y sabia que algo me estaba ocultando
-de verdad ¿no?
-bueno... Tu sabes es guapísimo y eso pero es tu primo y lo veo como tal
-Dani venga ya, que no pasa nada si te gusta un poco, es normal Nico es muy atractivo y no es nada raro, todas sus amigas están loquitas por él
-bueno pero aun así aunque me guste un poco, ahora estoy con Sergio y estoy muy bien con él-dijo dándose por vencida, siempre conseguía sonsacarle todo y finalmente aceptó que un poco sí que le gustaba. En realidad me daba pena por Sergio, porque esta situación le traería malos rollos con Nico, sin que él tuviera culpa de nada, simplemente por estar con la chica que quiere Nico.
Ese día no desayunamos porque era bastante tarde, cuando bajamos estuvimos contándole a mi tía todo lo sucedido la noche anterior excepto el detalle de que a Nico le gustaba Daniela y que se había enrollado con Lola, eso ni siquiera se lo había contado a Daniela.
-¿pero esos niños cuantos años tienen?- preguntó mi tía refiriendose a Álvaro y a Sergio
-diecinueve tita
-anda pues tenéis que tener mucho cuidado ¿eh? ¿Y cuando pensais presentarmelos en condiciones? Que yo solo conozco al tuyo, Alvarito se llamaba ¿no? Y tengo que darles el visto bueno a los dos
-cuando quieras, además seguro que te encanta Sergio también, es que los dos son guapísimos y visten genial, de esos que a ti te gustan que salen en la tele muy jovencitos- dije riendo
-pues me alegro mucho cielo, si os quieren es lo mejor que os puede pasar. Oye ¿por que no vais poniendo la mesa?
-claro que si
Pusimos la mesa cuando llegaron Nico y Paula que venían de pasear a Pluto, no pude evitar mirar a Daniela en cuanto se cruzó con Nico para saber qué cara ponía o si le diría algo, pero no, simplemente agachó la cabeza y miró hacia otro lado. La situación era bastante rara, mi primo y mi mejor amiga se gustaban y ahí la única que podía hacer algo para que estuvieran juntos era yo, pero por otra parte no podía hacerle eso a Sergio, se notaba que quería mucho a Daniela y no era justo. ¿Que se debe hacer en estos casos? Lo mejor era dejar que pasara el tiempo y cada uno estaría en su lugar correspondido, si lo que sentía Nico por Daniela era verdadero, iba a luchar por ella y entonces ella debería decidir.
Por la tarde Álvaro nos invitó a su piscina y nos dijo que Nico y Berto también podían ir, yo estaba segura de que lo dijo para quedar bien o porque Lola le habría insistido, el caso es que Nico aceptó y nos presentamos alli todos: Sergio, Álvaro, Nico, Berto, Luis, Lola, Sara, Daniela y yo. Aquello me resultaba bastante extraño porque Lola y Nico ni siquiera se saludaron, pude apreciar que Nico pasaba de ella y ella, a la pobre se le veia decepcionada porque Nico estaba más pendiente de lo que hacía Daniela con Sergio que de ella.
-eh chicos ¿quien se baña?- preguntó Sergio- porque yo voy de cabeza
-si yo también me baño- dije levantándome de la toalla.
Sergio y yo nos metimos por la parte honda de la piscina, desde donde se podía ver el hermoso paisaje de la playa.
-oye ¿Nico y tu ya estáis bien no? Es que no me gusta que esteis así
-claro, ya hasta me cae bien y todo, es buena gente el chaval solo que ayer se le cruzaron los cables no sé porqué y ya está no pasa nada
-ya yo tampoco sé qué le pasó- mentí, ya lo único que me faltaba era que también se enterase Sergio- tienes que conocerlo ya verás como al final os hacéis amigos
-¡que voooy!- gritó Berto tirándose de bomba en la piscina, el socorrista lo miró con cara rara y todos reimos.
Los demás también se fueron metiendo poco a poco hasta que estábamos todos dentro.
-¿chicos hacemos una carrera?-preguntó Berto señalando la parte baja de la piscina- a ver quien llega antes
-venga- los demás asentimos y nos colocamos en nuestros puestos cerca del bordillo
-1,2...3!
Todos salimos nadando lo más rápido posible, solo se podía ver agua por todas partes y olas que se formaban por el movimiento.
Cuando creí que había llegado ya al bordillo, escuché que Álvaro ya había conseguido llegar, y detrás de él Nico y luego Sergio. Los demás íbamos más lentos.
Cuando llegué me senté en el bordillo a tomar el sol, Daniela y las demás niñas hicieron lo mismo. Los niños se quedaron hablando en el agua.
Lola no paraba de preguntarme cosas sobre Nico, y Daniela lo único que hacía era cambiar de tema.
-pues la verdad es que es muy guapo, ¿no os parece guapo?- dijo Lola mirandolo desde lejos
-si bueno, no está mal- dijo Sara - pero Berto me parece mas mono
-si, también es muy guapo- dijo Daniela para dar a entender que no le gustaban ninguno de los dos
De repente noté como unas manos me agarraban los pies desde debajo del agua e intentaban tirarme, pero no lo consiguió porque pude reaccionar, y Álvaro salió del agua riéndose.
-vaya susto me has dado
-si tu eres de las valientes ¿no?- me dijo con una sonrisilla e inmediatamente se elevó en el bordillo buscando mis labios, yo me alejaba poco a poco para picarle, pero por sorpresa mía, se abalanzó sobre mí y me tiró al agua.
-¿ahora qué? ¿quién se ríe eh?- dijo sonriente, y esta vez sí consiguió encontrar mis labios, nos perdimos en un beso largo e intenso. Me abracé a él recorriéndole con mis piernas su cuerpo.
-eres increíble- me susurró al oído
-¿y ahora te das cuenta?- bromeé
-no, me di cuenta desde que te conocí, pero es que cada día me sorprendes más- no pude evitar sonreír y besarle, de verdad me encantaba que me dijera eso, por mínimo que fuera, conseguía que se me pusieran los pelos de punta, él lo conseguía.
Salimos de la piscina y casi era de noche, no parábamos de reír todo el rato, no me esperaba que fueramos a encajar tan bien todos juntos y realmente habíamos pasado un día estupendo.
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