28.03.2013 12:54

CAPITULO 22

 

Laura:

 

Qué alegría me dio cuando Sergio y Daniela se besaron, la verdad es que las dos estábamos completamente felices porque teníamos al lado nuestra dos niños increíbles y no podíamos estar mejor con ellos.
Una vez tumbada tomando el sol pude ver que detrás de las rocas que rodeaban la preciosa cala se encontraba una roca más alta que las demás, donde había niños y personas de todas las edades tirándose al agua desde aquellas alturas, parecía que no era la primera vez que lo hacían y se les veia muy veteranos, incluso a los niños más pequeños. Enseguida Álvaro se dio cuenta de lo que estaba observando.
-¿qué miras?-me dijo acariciándome la espalda y mirando en la misma dirección que yo
-nada estaba viendo como saltan esos niños
-podríamos saltar nosotros, tiene que ser divertido
-¿saltar donde?-intervino Sergio que estaba hablando con Daniela algo más apartados
-ahí -señaló Álvaro la roca alta -si a ellas no les da miedo claro
-¿qué miedo puede tener una boxeadora?-bromeó Sergio
-pues no te creas que no me da un poco de miedo eh- dije
-venga ya, vamos que no te va a pasar nada, si se han tirado esos enanos -me dijo Álvaro dándome un leve beso
-bueno nosotras os acompañamos y vemos como os tiráis- dijo Daniela que también tenía algo de miedo
-estando yo aquí ¿qué os va a pasar?-dijo Sergio riendo


Después de una larga discusión nos decidimos a acercarnos a la roca, la subimos aunque nos costó trabajo y cuando llegamos a lo alto, el agua se veia tan lejos que me entró una sensación de vértigo que no pude controlar y me empezó a temblar todo el cuerpo. Cada vez saltaban mas y mas niños y parecía que se divertían mucho.
-eh ¿qué te pasa?- me preguntó Álvaro cogiéndome de la cintura para estabilizarme un poco
-nada nada estoy bien- mentí
-bueno ¿quién se va a tirar primero?-preguntó Sergio muy emocionado
-venga me tiro yo- dijo Álvaro
- ten cuidado ¿vale?-le dije, y enseguida me miró y sonrió, se acercó a mí y me dio un beso que hizo que se me quitaran todos los miedos que tenía
-te espero en el agua ¿eh? Tienes que ser valiente
Y diciendo esto, se acercó al borde de la roca, puso los dos pies paralelos y sin pensarlo cogió impulso y se tiró al agua, tardó unos segundos cuando escuché que caía y me asomé para verle.
-¡buaaa está chulísimo! ¡Venga Laura tírate!-gritó cuando salió a la superficie.
-bueno te toca rubia- dijo Sergio dirigiéndose a mi
-qué le voy a hacer, me tendré que tirar
-venga hazlo rápido y ya verás como no te enteras de nada- dijo Daniela intentando tranquilizarme.
Finalmente me decidí, me fui hacia el borde de la roca con las piernas temblorosas, no podía mirar hacia abajo porque me daba vértigo y cuando me dispongo a tirarme escucho una vocecita a mis espaldas:
-¡venga tírate tírate! ¡Que estamos esperando pesada!
Era un niño de unos diez años, sin darme cuenta había formado una pequeña cola detrás mía. Miré a los niños y supe que tenía que hacerlo rápido. Hice lo mismo que Álvaro y me tiré lo más rápido que pude cerrando los ojos y soltando un grito muy agudo.
Me sumergí en el agua con tanta velocidad que se me taponaron los oídos y sentía una fuerte presión en mi cabeza que me quedaba sin respirar, y no tenía fuerzas para salir a la superficie. De repente noté como me agarraban y me sacaban del agua. Cuando abrí los ojos pude comprobar que era Álvaro y que me había pasado un buen rato debajo del agua, por lo que se había preocupado. Me tenía abrazada a su espalda llevándome nadando hacia una roca para sentarnos.


-¿pero qué te ha pasado? ¿Por qué no salías? Me estaba dando algo al ver que no aparecías por ningún lado
-no sé, creo que me he mareado y me he quedado sin fuerzas en un momento, ha sido raro
-pero estas bien ya ¿no? ¿Te duele algo?-dijo preocupado
-si ya estoy bien gracias
Y llegamos a unas rocas cercanas a la orilla, nos sentamos y desde allí pudimos ver como se tiraban Sergio y Daniela sin ningún problema. Al momento vinieron hacia nosotros nadando.
-¡Laura! ¿Estas bien?-gritó Daniela
-vaya susto boxeadora, creíamos que te quedabas ahí bajo el mar-bromeó Sergio
-No digas tonterias capullo-dijo Álvaro más serio
-estoy bien tranquilos, ahora el que me ha salvado a mi ha sido él-dije refiriéndome a Álvaro
-digamos que te la debía ¿no?-y me besó dulcemente, como si quisiera no hacerme daño porque me veia débil después de lo que me había pasado, era imposible no perderme entre sus labios, desprendía tanta ternura...


Volvimos nadando hacia la orilla y nos tumbamos en las toallas para descansar un poco. Estaba apoyada en el pecho de Álvaro y sin querer me quede dormida.

Cuando desperté Sergio y Daniela se estaban bañando y giré la cabeza y Álvaro me estaba mirando fijamente.
-estas preciosa cuando duermes- me susurró acariciándome el pelo
-ay lo siento, tenias que estar muy incómodo ¿no?
-qué dices tonta no podía haber estado mejor
Le sonreí y me incorporé para sentarme.
-al menos habrás dormido bien ¿no?
-demasiado bien
-¡pues ahora tienes que espabilarte!-me gritó al mismo tiempo que se tiraba encima mía aplastándome por completo y dejándome inmovilizada, suerte que no caí en la arena.
-¡levántate! ¡Me vas a aplastar! ¡Estás muy gordo eh!- le grité
-¡gorda tu! Y encima dormilona, tienes que espabilarte ¡venga!-dijo haciéndome cosquillas -tienes cosquillas ¿eh?
-¡noo para porfavor! ¡No lo aguanto!-dije sin parar de reir, la verdad es que lo estaba pasando muy mal, las cosquillas no las podía soportar
-¿qué te pasa eh? Creía que eras más valiente, las apariencias engañan -dijo riéndose y sin parar de hacerme cosquillas
-¡para! ¡Para!-conseguí darme la vuelta pataleando un poco, cuando estuvimos cara a cara, paró y se me quedó mirando a los ojos
-ya paro, a ver si me vas a matar con esos puños
-te has librado por poquito
-ah ¿sí?- dijo besándome, esta vez más intensamente y fuerte, los dos lo deseábamos. Cuando se separó, me acarició la cara, me besó la frente, luego siguió por la mejilla hasta el cuello y siguió bajando por el escote, hasta que levantó la cabeza y me besó otra vez en los labios, era increíble lo mucho que me gustaba en tan poco tiempo. 
Aparecieron Sergio y Daniela muy abrazados y sonrientes, supe que no era la única que me lo estaba pasando genial. 
-oye chicos ¿os apetece una cerveza?-dijo Sergio 
-venga- y todos asentimos.
Después de estar un buen rato en el chiringuito decidimos volver a Malvarrosa, ya que empezaba a anochecer.
Nos montamos en las motos y yo me agarré fuerte a Álvaro, hacia frio y tenerlo tan cerca hacia que me sintiera protegida.


-por mi seguimos así pero ya hemos llegado Laura- dijo Álvaro riendo al ver que no dejaba de abrazarle, no me había dado cuenta de que habíamos llegado. Me separé rápidamente y bajé de la moto, el hizo lo mismo.

-bueno, ¿nos veremos mañana no chicas? -dijo Sergio
-por mi si pero si no me tengo que tirar de una roca altísima mejor ¿eh?-bromeé, y todos rieron
-eso, que como te pase algo...-dijo Álvaro besándome por última vez. 
Daniela y yo nos despedimos de ellos y entramos en casa, la verdad es que había sido un día increíble, me lo había pasado tan bien con ellos que había conseguido olvidarme de todo, incluso de Nacho. Ainhoa tenía toda razón, tenía que disfrutar sin pensármelo.

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