CAPITULO 23
Daniela:
Hoy íbamos a cenar fuera con los tíos de Laura y se habían empeñado en llevarnos a un restaurante que estaba en el paseo marítimo desde el que se veía la playa, realmente no nos importaba ir, lo único malo es que no íbamos a poder ver a Sergio y a Álvaro.
Nos estábamos arreglando en la habitación, no queríamos hacer esperar a sus tíos. Me puse un vestido turquesa corto y sandalias planas porque no había que arreglarse mucho, era una cena informal, dejé mi pelo suelto, no me hacía falta arreglármelo puesto que lo tenía muy liso y con un par de cepilladas bastaba. Me apliqué un poco de rímel y brillo de labios.
-¿Estáis ya?- preguntó Nico entrando en el cuarto
-Dos minutos- dijo Laura terminándose de peinar
-Yo sí estoy- dije levantándome de la silla del tocador
-Estás muy guapa Dani-dijo Nico cogiéndome del brazo y dándome una vuelta
-Muchas gracias tú también- dije con una sonrisa
-Ya nos podemos ir-interrumpió Laura colocándose los pendientes. Se había puesto una blusa con un top debajo y unos pantalones vaqueros.
Llegamos al sitio, la verdad es que estaba muy bien, yo me senté entre Laura y Paula porque quería estar al lado mía y en frente tenía a Nico.
-chicas ¿qué tal ayer con vuestros amiguitos?- nos preguntó Loli
-muy bien tita-dijo Laura con un sonrisilla
-cómo me gustaría volver a esas edades pero hay que tener cuidadito con lo que se hace ¿eh?-contesto su tía
-no vamos a hacer nada malo con ellos, tranquila
-bueno yo sé lo que digo que la juventud de ahora está muy espabilada
-¿son vuestros novios?-preguntó Paula
-qué preguntas eh Paulita- dije riendo
- bueno dejemos el tema- dijo Nico un poco serio.
Se le notaba molesto cada vez que hablábamos de Sergio y de Álvaro y parecía que no le gustaba que quedásemos con ellos.
Después de cenar los tíos de Laura dijeron que se iban a tomar algo con unos amigos y Nico propuso en vez de volver a casa, que nos tomásemos un helado en el paseo, la verdad es que me apetecía porque hacía una noche muy agradable.
Estábamos hablando Laura, Nico y yo tomándonos nuestros helados tranquilamente, nos estábamos riendo de Laura porque sin querer se había manchado la nariz y estaba muy graciosa, cuando centré mi vista en un niño que estaba andando con un perro por el paseo, tenía una silueta maravillosa y se veía feliz con el perro. Cuando conseguí verle más de cerca, no me lo podía creer era Sergio, me alegré mucho porque yo pensaba que no le iba a ver esa noche. El sentimiento de alegría se apodero de mí y pegué un salto del banco dejando a Nico con la palabra en la boca, corrí hacia Sergio y le tapé los ojos por detrás sin que pudiera verme.
-¿Quién soy?- pregunté bromeando
-¡Dani!-dijo Sergio emocionado y girándose para buscar mis labios
-¿Qué haces por aquí?-Me preguntó
-pues que hemos venido a cenar y estábamos tomándonos un helado- dije señalando el banco donde estaban Nico y Laura
-yo estaba paseando a este golfo- dijo señalando a su perro
- no me habías dicho que tenías uno- dije acariciándolo- ¿Cómo se llama?
-se llama Golfo, te lo acabo de decir- rio Sergio –oye, ¿por qué no te quedas un rato conmigo?, luego te llevo a tu casa
- por mi genial, espera voy a decírselo a estos-dije corriendo hacia el banco donde estaban
-chicos me voy a quedar con él ¿vale? Luego iré a casa, no os importa ¿verdad?
-para nada Dani- dijo Laura, Nico no dijo nada así que supuse que tampoco le importaría.
Volví con Sergio y bajamos a la playa, comenzamos a pasear mientras que él le iba tirando un palo a su perro y éste saltaba y jugaba alrededor nuestra.
Me encantaba estar así con él era como si lo conociera de siempre. Sin que me lo esperara Sergio me cogió y me tumbó en la arena, se puso encima de mí y me besó, un beso tierno y cálido que yo recibí con mucho gusto.
-Dani me encanta estar contigo – dijo dándome pequeños besos en el cuello
-y a mi Sergio- dije plantándole otro beso más
-ojala nos quedásemos aquí toda la noche- dijo quitándose de encima mía y colocándose a mi lado. Yo no respondí, simplemente me acurruqué en su pecho y le acaricie la mejilla dándole un leve beso en los labios y así nos quedamos un rato más, observando el cielo oscuro lleno de estrellas, era una noche preciosa.
Nico:
Laura y yo acabábamos de llegar a casa, mis padres aún no habían llegado y yo estaba completamente cabreado, me jodía y mucho que Daniela se hubiera quedado con él y todo justo delante de mis narices y que yo no hubiese puesto cualquier excusa para evitarlo. Me fui al salón y me tiré en el sofá, Laura me siguió, no podía irme a dormir sin ver que llegaba bien.
- Nico ¿qué pasa? Es por ella ¿verdad?
- Laura no sabes la rabia que tengo encima, déjame
- bueno veo que no estás de humor y no quiero que lo pagues conmigo
- lo siento yo no quería... Laura me gusta mucho y me da coraje verla con él
- Pues es mejor que te vayas acostumbrando, están muy bien juntos y ella lo ha pasado muy mal con lo de su ex novio Guille, así que es mejor que te mantengas al margen y no la líes más
-Es lo que hago, pero es duro yo se que ella no me ve a mi como yo la veo a ella, simplemente me ve como a un amigo
- es mejor así, créeme Nico, lo vas a estropear todo y deberías dejar de pensar en ella
-es imposible, vive aquí, en mi casa, la veo todos los días, no puedo ¿sabes?
-te entiendo pero tienes que hacer un esfuerzo
-lo intentaré
-bueno Nico me voy a la cama, y tu deberías hacerlo también
-Buenas noches Laura, gracias- dije dándole un beso en la mejilla
-de nada primo, te quiero.
Yo me quedé un rato más en el salón viendo la tele aunque en realidad tampoco le estaba echando mucha cuenta, no hacía más que darle vueltas a la cabeza. No quería enamorarme de ella y aunque últimamente no pasaban tanto tiempo conmigo y con Berto porque se iban con los otros niños, no podía evitar verla puesto que vivíamos en la misma casa.
Escuché una moto que aparcaba enfrente de casa y me asomé por la ventana, era ella y vi cómo se despedía de ese tal Sergio con un beso. No lo soportaba tenía el impulso de salir y partirle la cara pero me controlé. Entró por la puerta y se me quedó mirando, yo también la mire a ella.
-buenas noches Nico- se limitó a decir, me mataba por dentro
-buenas noches- dije y la perdí de vista subiendo las escaleras en dirección a su habitación.
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