30.03.2013 19:37

CAPITULO 24

 

 

Laura:


Habían pasado ya tres días desde que Álvaro nos invitó a su yate, pero me costó mucho convencer a mis tíos porque no se fiaban y hoy por fin era el día que iríamos:
-Laura si tenéis algún problema, ¿qué vais a hacer si allí no hay cobertura para llamarme?
-que el barco tiene un teléfono tita, tranquilízate que no nos va a pasar nada
-bueno vosotras tened mucho cuidado por favor-dijo dándonos un beso en la frente a cada una
Y acto seguido Daniela y yo salimos de casa, íbamos perfectas para pasar un buen día, fuera nos estaban esperando Álvaro y Sergio con sus motos para llevarnos al puerto.
-hola- le dije a Álvaro besándole con efusividad, la verdad es que estaba muy feliz y no podía ocultarlo -¿nos vamos?- dije quitándole de las manos el casco, él simplemente me sonrió.
Y nos dirigimos al puerto de Malvarrosa, que no estaba muy lejos de casa.


-bien, hemos llegado- dijo Álvaro aparcando la moto y justo al lado aparcó la suya Sergio
Era precioso, estábamos rodeados de barcos pequeños, grandes y de todas las formas posibles. Enseguida comenzamos a seguir a Álvaro por el embarcadero que conducía a donde estaba aparcado su yate. Cuando nos encontramos delante del enorme barco no nos lo podíamos creer. Era demasiado lujoso y muy grande, desde fuera se podía ver una terraza donde había mesas y sillas, dentro se apreciaba una cabina con sofás, televisión y una cocina.
-es increíble- dijo Daniela muy asombrada
-¿os gusta?- preguntó Álvaro
-vaya pregunta, si es precioso- dije
-bueno venga subamos
Álvaro me cogió la mano para ayudarme a subir, Sergio hizo lo mismo con Daniela. Al entrar, Álvaro saludó al que supuse que sería el capitán, quien nos llevaría. Álvaro nos enseñó todo el barco por dentro, era espectacular, aparte del salón, la cocina y el baño, bajando unas escaleritas tenía dos habitaciones realmente bonitas y muy bien decoradas, la verdad es que todo el barco estaba bien decorado con mucho gusto. Ya lo habíamos visto entero así que nos dirigimos hacia la cubierta. Dejamos nuestras cosas y nos quitamos la ropa, los shorts amarillos que me había puesto y la camiseta negra algo corta. Me coloqué mis Ray Ban y Daniela hizo lo mismo. Cuando estábamos los cuatro tomando el sol, empezamos a notar que el barco se movía y que nos desplazábamos. Hacía un día estupendo y no podía estar más a gusto.
-chicos vamos a hacernos una foto-dijo Daniela sacando la cámara del bolso
-venga
Daniela colocó la cámara en una mesita y volvió corriendo hacia donde estábamos todos, al cabo de los diez segundos del temporizador, se hizo la foto y Álvaro me plantó un beso justo en el momento. 
Los dos reímos, la verdad es que la foto estaba graciosa y el paisaje no podía ser más bonito, el mar de fondo y la costa de Malvarrosa a lo lejos, puesto que ya nos íbamos alejando. Podíamos ver de lejos otras playas tan chicas y bonitas como la que fuimos con ellos. Valencia era preciosa, cada lugar que nos rodeaba tenía algo especial, y sobre todo estar con Álvaro hacia que todo fuese más bonito aun, lo miré y le di un beso con efusividad.
-¿y esto?- dijo algo extrañado
-que soy muy feliz estando contigo- le dije sonriente
-¿ah si? ¿En eso estabas pensando?- dijo mirándome fijamente y yo asentí sonriente
-pues yo estaba pensando que tengo al lado a la chica más guapa del mundo- me dijo besándome 
No podía estar mejor, el sol, el mar y el sonido de las olas de fondo, el viento soplando y dejando volar mi pelo. De repente escuché que sonaba una música de fondo, la había puesto Daniela y la verdad es que me encantaba. Nada ni nadie podía estropear este momento tan perfecto y ojala que instantes así, durasen para siempre porque parece mentira que siendo tan pequeños, los recuerdes con sonrisas tan grandes.
-¿y ahora en que piensas?- preguntó Álvaro que no había dejado de mirarme. Apoyé mi cabeza en su pecho y él me recibió con gusto acariciándome el pelo
-pensaba que todo esto es precioso
-¿el que? ¿Mi barco? Ya lo se- dijo bromeando
-no, todo esto
-si no te hubieras peleado con aquel chico defendiéndome, ahora mismo no estaríamos aquí, así que todo esto es gracias a ti -dijo, y no pude evitar sonreir. Tenía razón, si no hubiera sido por aquella pelea, no lo habría conocido.


-eh chicos ¿os apetece comer ya?- intervino Sergio
-claro vamos
Cuando nos acercamos a la cocina pude ver la cantidad de comida que había, todo era en grandes cantidades.
-coged lo que queráis de beber- dijo Álvaro señalando la nevera
-vaya tío, aquí tenemos que montar algún día una buena fiesta ¿eh?-dijo Sergio 
-si claro, eso díselo a mis padres, veras que gracia les hace -contestó Álvaro
Nos sentamos en la pequeña terraza que tenía el barco en la entrada, desde donde se podía sentir la brisa del mar, más cercana aun. 


Daniela y yo fuimos al baño cuando terminamos de comer.
-Lau esto es impresionante, ¿estás viendo que lujoso todo? 
-ya lo se, me encanta
-y mira el baño, es enorme parece como si estuviéramos en un hotel de cinco estrellas- dijo Daniela riendo, y la verdad es que yo también pensaba lo mismo. Al intentar salir del baño vimos que no podíamos abrir la puerta, se habia quedado atascada.
-¿Dani qué pasa?
-no se abre, ya he quitado el pestillo pero parece que está atascada
-seguro que han sido ellos que querían gastarnos la bromita
-pues no hace gracia porque el barco está yendo muy rápido y esto me marea mucho
-tranquila, seguro que han sido sergio y alvaro y ahora abriran la puerta- yo intentaba relajar a daniela pero estaba tan nerviosa como ella
-¡¡Sergio!! ¡¡Álvaro!!- gritó Daniela apoyando la cabeza en la puerta
-se van a enterar, vamos a gastarles una broma nosotras también- dije
-¿cómo?
-voy a hacer como que me he mareado, a ver qué hacen cuando abran la puerta-le dije sentándome en el suelo y echándome agua en la cara para aparentar sudor, Daniela rió y se sentó al lado mía.

De repente escuchamos unas risas detrás de la puerta, eran Sergio y Álvaro y se estaban riendo a carcajadas. Abrieron la puerta y se dieron
cuenta de que la broma les había salido algo mal cuando nos vieron.
-¿qué te pasa Laura?- dijo Álvaro parando de reir y poniéndose serio
-nada que me he mareado- mentí
-vamos fuera, es mejor que te dé el aire- dijo Sergio-lo siento no lo hemos hecho con mala intención- dijo bajando la cabeza
Álvaro enseguida se acercó a mi y me cogió en brazos para llevarme hacia fuera, me sentó en una de las tumbonas.

-¿estás mejor?

-si creo que ya estoy mucho mejor

-perdóname de verdad somos idiotas, no deberíamos…- no pudo terminar la frase cuando Daniela empezó a reírse, y yo sin poder evitarlo también me reí

-¡era broma estoy perfectamente!- dije sin parar de reir

-qué graciosillas, no sabes el susto que me has metido

-está claro que no se puede jugar con vosotras eh -bromeó Sergio

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