11.04.2013 22:55

CAPITULO 34

Laura:


Estábamos bañándonos en el lago, hacia un día estupendo y no podíamos estar mejor.
-eh chicos mirad esa cueva de allí, tiene que estar chulísima por dentro- dijo Sergio señalando una especie de agujero en una montaña con forma de cueva
-pues si, podríamos ir a verla
-pero nadando tardaríamos siglos y nos cansaríamos ¿porqué no cogemos las colchonetas?- sugerí
-me parece bien
Así que todos salimos del agua y fuimos a buscar las colchonetas. Las tiramos al agua y nosotros encima. Álvaro y yo estábamos en la misma y se puso a remar con las manos para ir más rápido. Cuando ya íbamos más adelantados que los demás, que estaban entre risas y bromas cayéndose o tirándose de las colchonetas, Álvaro se acercó a mí y me besó apasionadamente, la colchoneta no tenía mucha estabilidad así que me puse nerviosa porque no quería caerme al agua.
-¿qué te pasa?
-nada, que tengo miedo
-¿miedo a qué?- se apartó un poco para mirarme fijamente a los ojos
-miedo a que esto se acabe muy rápido
-¿a que te refieres?
-que cuando se acabe el verano yo me iré y tú te quedarás aquí, te olvidarás de mi y todo acabará siendo una simple historia
-pero no una historia cualquiera, una historia que ninguno de los dos va a olvidar nunca, ya me encargaré yo de que nunca me olvides, y ten por seguro que yo a ti tampoco
-y como estas tan seguro de que no me vas a olvidar ¿eh?
-porque tienes algo, no sé lo que es pero ese algo hace que me encantes cada día más y que muera por ti todos los días
-pero esa no es razón para recordarme siempre, porque soy una más, de todas con las que has podido estar
-que no, que no te enteras, ¿tú que te crees que esto se lo digo a todas? Laura tú tienes algo especial, que no tienen las demás, me has enganchado y no te puedo soltar, será en tu mirada o en la forma que me miras, pero me haces sentir la persona más feliz del mundo cuando lo haces, y eso créeme que no lo ha conseguido ninguna, tan solo con una mirada.
Esas palabras me retumbaron por dentro, ¿de verdad yo sería la única que le había hecho sentir feliz? ¿o lo decía por decir? Prefería pensar que decía la verdad, y que había sido capaz de soltarme todo eso en unos minutos. Era tan bonito el momento que nada ni nadie podía estropearlo, ni siquiera un leve recuerdo de Nacho, nadie, ese momento era único y solo estábamos él yo.
Miré a Álvaro con una sonrisa de oreja a oreja, de verdad me encantaba que me dijera esas cosas.
-¿te quedas más tranquila ahora pequeña?
-no puedo estar mejor- y dicho esto le besé, le besé con fuerza pero a la vez con ternura, intensamente pero a la vez con suavidad, un beso que lo decía todo y no decía nada.


El agua nos condujo hacia la hermosa cueva que estábamos buscando, llegamos y detrás nuestra los demás, era preciosa podía verse el agua del lago totalmente cristalina y se reflejaba en las paredes como si se tratase de un espejo, era impresionante.
-que bonito- dije embobándome en cada uno de los rincones de aquel lugar
-alaa...es precioso- exclamó Sara cuando consiguió llegar con su colchoneta, todos asombramos al verlo, era maravilloso y tan tranquilo y silencioso que solo escuchábamos el sonido del agua con nuestras colchonetas.
Al fondo de la cueva, había un pequeño espacio donde dejamos las colchonetas y nos salimos del agua para investigarla. Cuando nos salimos, vimos que había un pequeño pasadizo que conducía al otro lado del lago, nos adentramos y el paisaje era aun mejor.
Se veía todo el lago en su mayor esplendor y con miles de montañas a lo lejos, aquello era realmente espectacular.
-bonito ¿eh?- me susurró Álvaro cogiéndome de la cintura por detrás
-me encanta, viviría aquí sin dudarlo
-en verdad todo esto lo había planeado yo, para traerte aquí, porque sabía que te iba a gustar- sonrió
-ya claro... ¿Qué casualidad no?- me giré para tenerlo cara a cara, mis ojos le podían decir todo lo que sentía en ese momento sin ni siquiera una palabra. Se abalanzó sobre mi para besarme, tan tierno y dulce como siempre.
-te quiero Laura- me susurró al oído. Estaba claro que mi mirada había querido decirle justo esas palabras, pero no se atrevieron a salir de mi boca, él había tenido ese valor, pero yo no era capaz, no era capaz de decirle lo que sentía, "pero si tu eres de las valientes" me solía decir, ¿y ahora qué? El valiente había sido él y no yo, quedó demostrado, fui capaz de pelearme por él y no de decirle aquellas palabras mágicas...lo miré fijamente y lo besé de nuevo, quizás en otro momento se lo diría.
-vas a conseguir que no te olvide ¿eh?- le dije con una sonrisilla
-ah ¿pero que pensabas hacerlo?
-creo que no podría olvidarte aunque pasara mucho tiempo- susurré
-ni yo a ti, boxeadora- me dijo guiñándome un ojo, aquel día estaba más guapo de lo normal, tenía su pelo despeinado y el hecho de no haber dormido mucho no le sentaba del todo mal.

Decidimos volver al camping, puesto que si anochecía y nos pillaba de vuelta no íbamos a ver nada por el lago. Álvaro y yo íbamos abrazados en la colchoneta mientras que ésta nos llevaba con el viento, realmente estaba muy relajada, pero de repente algo saltó en nuestra colchoneta, se trataba de Daniela.

-tenemos que hablar ¿no?- dijo mirando a Álvaro dejando claro que quería que se fuera

-está bien os dejo solas- dijo Álvaro tirándose al agua para buscar la colchoneta de Sergio

-esto… Dani te quería pedir perdón, pero es que Nico…

-ya he hablado con él, me ha confesado que le importo, que le importo más de lo normal y que por eso no quería que me enterara, en el fondo le entiendo, pero tú podrías habérmelo contado, nunca nos ocultamos nada

-ya lo sé pero Nico me convenció para que no lo hiciera, se le veía tan confuso que me daba pena hacerle eso, y ¿en serio te lo ha confesado todo? ¿y tú que le has dicho?

-ese es el problema, que no le he dicho nada- dijo agachando la cabeza

-Daniela deberías aclararte ya

-ya lo sé, pero ahora necesito olvidarme y pasármelo bien, así que no me lo recuerdes más ¿vale?

-vaaaaale- Daniela se abalanzó sobre mi y me abrazó, un abrazo de esos que necesitas siempre y que nunca están de más. Nunca volvería a hacerle eso a mi mejor amiga, la quería demasiado y era imposible ocultarle nada.

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