CAPITULO 40
Laura:
-buenos días- saludamos Daniela y yo a Nico, que estaba desayunando en la cocina con el traje de neopreno puesto, medio abrochado, ese día competía en la regata
-¿habéis dormido bien?- preguntó Nico
-bueno, yo no muy bien así que voy a darme una ducha para despejarme, no quiero desayunar no me apetece- dijo Daniela con la voz entrecortada
-Laura ¿qué le pasó ayer a Dani?- me preguntó Nico cuando Daniela ya se había ido
-nada- dije sin mirarle, no sabia si debía contárselo o no
-venga ya Laura, ayer no paró de llorar en toda la noche y no me quiso contar por qué, pero cuéntamelo tu que no se lo diré a nadie de verdad-insistió
-a ver es que es duro... Para ella claro. Ayer Ramón, el camarero la encerró con él en uno de los baños del pub y la forzó para que lo besara- la cara de Nico cambiaba por instantes, conocía esa cara perfectamente y se estaba empezando a cabrear
-valiente hijo de puta, mira que os lo dije, os lo avisé, ¿porqué no me llamasteis? Le hubiera partido la cara a ese gilipollas- se le notaba alterado y elevaba el tono de voz cada vez mas
-tranquilízate Nico que por suerte no pasó nada más
-¿nada más? ¿Te parece poco? ¿Y a ti no te haría nada no? Porque es que ya si que se llevaba una buena paliza
-no, no a mi no me pasó nada, y tampoco a Daniela, porque logró escapar así que no te preocupes que ya está todo olvidado- le dije intentando tranquilizarle.
Nico salió de casa muy rápido y dando un portazo, llegaba tarde a la competición y encima estaba cabreado por lo de Daniela, no era un día muy bueno para él.
Mis tíos, Paula, Daniela y yo salimos poco después hacia la playa para ver a Nico y a Berto competir en esa regata que, aunque no tuviera mucha importancia, para Nico si que la tenía porque no había cosa que le apasionara mas que el windsurf y para él ganar competiciones era muy satisfactorio, así que allí estábamos todos para apoyarle y animarle, incluso habían venido Lola, Sara, Luis y Álvaro.
Duró aproximadamente una hora y media y Nico quedó segundo y Berto cuarto, unas posiciones bastante buenas. Cuando salieron del agua nos fuimos hacia ellos para felicitarles y darles la enhorabuena pero Nico no estaba precisamente contento.
-bien hecho hijo- le dijo mi tío Nicolás dándole unos golpecitos en la espalda
-¡enhorabuena! ¡Lo has hecho genial!- le felicitó mi tía, entusiasmada
-gracias- se limitó a decir Nico, no muy alegre y con la mirada perdida en otra parte
-¿qué te pasa?- me acerqué a él cuando estaba guardando la tabla en el cuartillo del club de vela y los demás habían vuelto a las toallas
-nada estoy bien ¿porqué lo dices?
-porque acabas de quedar segundo en la regata y estás muy borde y serio, algo te pasa
-he ganado muchas más, no me tiene que emocionar quedar segundo
-¿es porque no has ganado? ¿Por eso estas así?
-si... Y déjalo ya Laura-sabía que mentía, lo conocía perfectamente y a mí no me podía engañar
-bueno perdona no te lo he preguntado con mala intención- Nico me miró, se dio cuenta de que no se tenía que haber puesto así
-Laura lo siento si últimamente estoy contigo un poco raro, es que tengo muchas cosas en la cabeza y no puedo más, pero ya no te volveré a hablar así, te lo prometo- dijo terminando de colocar la tabla en su lugar adecuado
-una de esas cosas es Daniela ¿verdad?
-sí- me acerqué a él y le abracé - es que no sé qué debo hacer ahora, Lola no para de atosigarme y no quiero estar con ella
-tienes que decírselo, tienes que dejarla porque se terminara enamorando y será peor para los dos- Nico suspiró, sabía que era lo que tenía que hacer y aclarar todo este lío, y lo tenía que hacer ya.
-bueno volvamos con los demás que nos estarán esperando para comer
Volvimos y mis tíos se habían ido con Paula a casa.
-Nico ven siéntate aquí conmigo- le ofreció Lola con una sonrisa dejándole hueco en su toalla
-no, gracias me pongo aquí con mi prima- dijo él sentándose en mi toalla, Lola se quedo con una cara de decepción y se tumbó sin decir nada.
Estuvimos comiendo y charlando de todo un poco. Yo veía a Nico un poco distraído, siempre mirando hacia otro lado y no mostraba atención a lo que hablábamos, estaba muy raro.
-eh chicos ¿jugamos?- dijo Berto cogiendo una pelota de fútbol y enseguida los demás nos levantamos para jugar, menos Nico que se quedó en la toalla
-a mi no me apetece, estoy cansado- dijo
Nosotros nos colocamos en un círculo y comenzamos a dar toques pasándonos el balón de unos a otros. Entre risas y bromas, de vez en cuando echaba un vistazo a Nico, que no dejaba de mirar el chiringuito, me daba pena, porque estaba mal y yo no podía hacer nada para ayudarle.
Seguimos jugando a la pelota, hubo un momento en que la tiré demasiado alta y le di en la cabeza a Berto, todos los demás reímos y yo me sentí mal por un momento, aunque fue muy gracioso y no pude evitar reirme.
De repente me giré y Nico ya no estaba en las toallas, me había distraído y ya lo había perdido de vista, ¿a dónde había podido ir? Miré hacia el chiringuito y se me vino a la cabeza todo lo ocurrido la noche anterior, ahora entendía porque Nico lo estaba mirando todo el rato.
-chicos ahora vengo- dije dirigiéndome hacia el chiringuito, esperaba que me equivocara, que sólo habría ido a por una cerveza o un refresco. Pero no, mi intuición acertó de pleno. "Mierda" pensé cuando los vi allí, en medio del bar, Ramón detrás de la barra, y Nico, con una mano apoyada en la barra y la otra en la camiseta de Ramón, agarrándolo y gritándole todo tipo de insultos. Fui corriendo e intenté parar a Nico pero no me dejó, estaba demasiado cabreado.
-cabrón ¿no te han enseñado nunca que a las niñas hay que tratarlas bien? Y más cuando son más pequeñas que tú
-tio relájate...estaba muy borracho no era mi intención
-¿que no fue tu intención? Mira hijo de puta la intención que tenias la sabias de sobra desde el principio, ¿o me vas a decir que no?
-Nico para ya, no montes aquí el numerito, por favor - todo el mundo tenía su atención puesta en ellos
-eres un puto enfermo, que te quede claro, no te vuelvas a acercar a ellas en tu vida y olvídate de que vuelvan a pisar este chiringuito ¿te enteras?
-...si- dijo Ramón, algo nervioso
De repente Nico miró de reojo la entrada del chiringuito, por donde justo en ese momento entraban Daniela y los demás. Daniela se le quedó mirando, asombrada por lo que estaba viendo.
-no...Nico déjalo- dijo
Nico tragó saliva, se quedó callado por un momento y pude agarrarlo sin que me forzara, tenía la respiración muy acelerada.
-venga Nico vámonos- le dije
-procura que no te vea por la calle, hijo de puta- le susurró a Ramón dejando por terminada la conversación y conseguimos salir del chiringuito.
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