07.05.2013 22:16

CAPITULO 48

 

 Laura:


-¿Has visto a Laura? -escuché que Álvaro preguntaba por mi a unos chicos que yo no conocía de nada. Intenté hacer todo lo posible para que no me viera porque estaba justo detrás suya, así que me alejé para esconderme ya que en ese momento no me apetecía hablar con el, no tenía ganas de discutir y si me tenía algo que decir seguro que sería malo, me daba miedo. Pero aun así, me encontró.
-¿Laura dónde te habías metido? Llevo un buen rato buscándote- me dijo al verme
-he estado por aquí, tampoco hay mucho sitio como para perderme en un barco-dije molesta. 
-venga ya Laura ¿qué te pasa?
-nada que si querías hablar con tu ex solo tenías que decírmelo y no mentirme
-no te he mentido Laura es verdad que antes estuve hablando con ella pero luego sí que me fui con unos amigos, y además tú ¿cómo sabes que es mi ex novia?
-lo sé y punto, eso que mas da
-ven- me dijo cogiéndome del brazo y llevándome casi a rastras para dentro del barco.
-Sonia, ¿de qué hemos estado hablando? -paramos en un grupito de niñas en el cual estaba su ex, según había dicho él, se llamaba Sonia.
-básicamente de lo mucho que quieres a Laura- contestó ella, acto seguido me miró, y yo a ella, como si quisiera decirme algo muy importante y no supiera cómo empezar- Laura tienes suerte, no todos los días se encuentra chicos como Álvaro, además te quiere y mucho, no ha podido dejar de hablarme de ti en todo el tiempo, no lo dejes escapar.
Esas palabras me gustaron, incluso llegaron a hacer que esa tal Sonia me gustara, ya me caía bien, al fin y al cabo se le veía buena persona.
Álvaro me agarró de la cintura y me llevó hacia el buscando mis labios.
-no te vuelvas a enfadar por una tontería así ¿eh?-me susurró al oído y luego nos fundimos en un dulce e intenso beso, pude sentir la tranquilidad en mi cuerpo por saber que no había pasado nada entre ellos. Me había comportado como una tonta y los celos se habían apoderado de mi, pero ya estaba feliz, y todo había sido gracias a ella, se la debía. 
Estuve un buen rato bailando con Álvaro, todo el mundo le miraba y le aplaudía, por ser el cumpleañero. Vi el momento perfecto para sacar la tarta de cumpleaños, a esas horas de la noche todos teníamos hambre y una buena tarta de chocolate no nos venía nada mal.
-Daniela ayúdame que quiero sacar la tarta ya- le pedí a Daniela, que estaba con Nico
-vale
-yo también os ayudo chicas-dijo Nico cogiéndonos por los hombros a las dos- ay que ver, mis dos niñas preferidas que guapas que son.
Nico no paraba de decir tonterías ya que había bebido bastante, y llegó a la cocina tambaleándose, tanto que estuvo a punto de caerse al suelo, Daniela y yo nos estuvimos riendo de el un buen rato.
Sacamos la tarta del frigorífico y poco a poco entre los tres le colocamos las velas.

Cuando salimos de la cocina, Nico se adelantó para aflojar la música, la gente empezó a gritarle pero al poco tiempo nos vieron a Daniela y a mí con la tarta y lo entendieron todo. Se fueron acercando todos poco a poco a la mesa.
-¡chicos que ya está aquí la tarta!- gritaban algunos
-¿y Álvaro?- pregunté, ya que no lo veía entre la gente, pero de repente apareció con Sergio y sonrió al verme con la tarta a mi lado.
Todos empezamos a cantar el cumpleaños feliz.
-felicidades- le dije al oído para que pudiera escucharme entre tanto ruido
-eres la mejor- me dijo con una enorme sonrisa y dándome un leve beso
-tio ahora tienes que soplar las velas, y pedir un deseo, ya sabes lo típico ¿no? -rió Berto
Álvaro miró a todos los que estaban allí, esperando a que soplara las velas para poder comerse la tarta, luego me miró a mi, me acarició la cara y acto seguido sopló todas las velas. No sabía por qué pero algo por dentro me decía que aquel deseo tenía algo que ver conmigo, pero yo no creía en esas cosas, al final nunca se cumplen.
Me fui para él y lo abracé con todas mis fuerzas, había sido un día especial para él y me encantaba que lo hubiera pasado conmigo. 
-muchas gracias Laura, sé que sin ti esta fiesta no habría sido posible y gracias a ti esta siendo una gran noche- dijo mirándome, yo le sonreí.
-no tienes que dármelas, lo he hecho porque quería que lo pasaras bien- y me puse a cortar la tarta, repartiéndola a cada uno de los invitados y parecía que les encantaba.


Cuando acabamos de comernos la tarta, Nico, Daniela, Álvaro y yo nos dirigimos hacia la parte trasera del barco, nos tumbamos en las tumbonas, desde donde se apreciaba perfectamente todo el cielo inundado de estrellas.

-qué bonito, me encanta esto- dije embobada

-has visto ¿eh? A todas esas estrellas las he llamado yo para que vinieran aquí y las pudieras ver tú- bromeó Álvaro, los demás reímos

-ahora mismo no podría estar mejor- suspiró Daniela

-bueno no seré yo quien estropee el momento… os quiero mucho chicos, a los tres- dijo Nico mirando primero a Daniela y luego girándose para mirarnos a Álvaro y a mi y acto seguido se cayó de la tumbona. Nosotros no nos pudimos reir más, la verdad es que iba demasiado borracho y cada vez estaba peor. Así que Daniela se lo llevó a un camarote porque necesitaba descansar y si Nico seguía así, se iría cayendo por todo el barco.

Álvaro y yo nos quedamos solos, abrazados, en el mejor momento de la noche, disfrutando del cielo y de la brisa que corría procedente del mar. Momentos como ese son los que no cambiaría por nada del mundo, y son precisamente esos momentos, los que recordaría siempre, y gracias a él.

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