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CAPITULO 27
Daniela:
Nos dirigíamos al chiringuito donde solía ir la gente de Malvarrosa, íbamos con Nico y Berto pero allí estarían Sergio y Álvaro esperándonos.
Llevaba un top negro que me había dejado Laura y que realzaba mi silueta y una falda, Laura llevaba un vestido beige con sandalias.
-¿y con quién habéis quedado?- preguntó Berto por el camino
- con sus nuevos amiguitos, los de esta mañana-dijo Nico con un tono sarcástico
-Sí, con Sergio y Álvaro- dijo Laura sonriendo a Nico irónicamente, yo me limité a no decir nada porque notaba algo raro entre Nico y Laura, me ocultaban algo y no sabía el qué.
Llegamos al sitio y nos fuimos directas a la barra para pedirnos nuestros respectivos mojitos y perdimos de vista a Nico y a Berto. Enseguida llegaron Sergio y Álvaro que nos saludaron con un beso y venían acompañados de unos amigos. Nos dijeron que querían presentárnoslos. Eran dos niñas, Lola y Sara y un niño, Luis. Parecían agradables aunque no podíamos evitar que las niñas nos mirasen de arriba abajo. Nosotras les correspondimos las miradas. Lola tenía unos ojos oscuros que le resaltaban muchísimo y era muy delgada, demasiado diría yo, la otra niña era más normalita y tenía el pelo más claro y Luis era moreno y no tan alto como los demás. Después de presentarnos, Lola y Sara se marcharon para pedirse una copa cuchicheando sobre nosotras.
-Ahora os alcanzamos-dijeron
- ¿nos sentamos en esa mesa de allí?- dijo Sergio
- no me siento cómoda parece que nos están analizando- le dije a Sergio sin que nadie más pudiera oírnos porque ya estaban andando hacia la mesa
- dales una oportunidad, son muy buenas niñas pero así sois las mujeres todo el día criticando- dijo dándome un leve beso
- bueno vamos con los demás, y si, intentaré ser simpáticas con ellas y darles una oportunidad
- eso es- dijo agarrándome de la cintura y yendo hacia la mesa
En ese momento vi a Nico en la barra que me estaba mirando, le devolví la mirada y el apartó la vista. ¿A qué estaba jugando? hacía que me sintiese incómoda, después del numerito de esta mañana jugando al voley y que gracias a que Berto le convenció para irse no acabó en una pelea. Si me sentía así era alomejor porque no quería aceptar que algo me gustaba, la verdad es que por un lado me gustaba mucho estar con Sergio pero también echaba de menos pasar más tiempo con Nico.
Me ausenté de la conversación cuando vi que Nico y Berto estaban hablando con Lola y Sara, lo cual me pareció extraño porque no sabía que se conocían, de repente vi que se dirigían hacia nosotros, no, no puede ser que piensen venir aquí, pensé.
- mirad estos son Nico y Berto- dijeron presentándolos
- si nos conocemos, hoy hemos jugado un partidillo de voley en la playa- dijo Álvaro con total naturalidad
- es mi primo- dijo Laura. Cosa que sorprendió a ambas niñas que pusieron una cara de sorpresa
- ¡qué casualidad!- dijo Lola
- sí, mucha casualidad- susurró Sergio sin que nadie excepto yo le pudiera oír dejando claramente sus pocas ganas de que se unieran a nosotros. ¿Era posible que no llegasen a llevarse bien nunca?, desde luego no iba a permitir que me amargaran la noche con sus borderías.
- ¿de qué os conocéis vosotros?- dije señalando a Nico y las dos niñas dejando claro mi interés
-Nos acabamos de conocer en la barra- dijo Nico mirándome fijamente- Espero que no os importe
- Para nada- dije con una sonrisa falsa
Se sentaron en la misma mesa con nosotros y comenzamos a hablar y beber todos. Parecía que la noche iba a ir bien después de todo.
- ¿a qué estás jugando?- le preguntó Laura a Nico en voz baja
-¿a qué te refieres?
- No te hagas el tonto sabes que no soportas a Sergio y aun así vienes aquí ¿es porque quieres tener controlada a Dani?
Cuando oí eso no sabía cómo reaccionar, ¿de verdad importaba tanto a Nico como para montar este numerito por mí?, Laura nunca me había comentado nada al respecto por lo que no podía saberlo. Lo peor de todo es que no me desagradaba porque a mí también me importaba y que se preocupara por mí no estaba de más.
- no seas ilusa lo hago porque me han caído bien estas dos niñas y no tenía mejor plan además, míralo por el lado bueno ahora estamos todos en el mismo grupo- continuó con la conversación Nico
- ¡hay que ver!- dijo Laura poniendo los ojos en blanco
Hacía mucho tiempo que no bebíamos por lo que nos tomamos un par de copas más de la cuenta y acabamos bailando las cuatro en la pista mientras que los niños se reían de nosotras. Tenía razón Sergio, la verdad es que Lola y Sara eran buena gente y teníamos cosas en común y por lo menos esa noche me lo estaba pasando genial con ellas.
De repente cuando estaba en medio de la pista noté que Sergio vino por detrás mía y me cogió de la mano. Me giró y me besó profundamente diciéndome que estaba guapísima esa noche. Yo me ruboricé pero le devolví el beso. Estuve bailando un rato con él, poco después Laura me lo quitó y estuvieron bailando un rato y yo hice lo mismo con Álvaro, me lo estaba pasando muy bien esa noche. Al finalizar la canción me cogió de la mano y tiró de mí hacia la entrada que estaba al aire libre. Nos salimos fuera y nos quedamos en la puerta del chiringuito. Sergio comenzó a besarme, me encantaba estar ratos a solas con él. Podía observar desde la entrada a Laura y Álvaro que bailaban muy pegados y también de vez en cuando se besaban. Se veía que éramos felices. Por otro lado estaba Nico, Berto y ese tal Luis que era buena gente y las dos niñas. Nico no perdió el tiempo, pues estaba coqueteando con Lola, pude ver cómo se levantaron y comenzaron a bailar, la verdad es que el alcohol en estas ocasiones ayudaban un poco porque estaba segura de que eso en otra situación no pasaría.
Nico:
Estaba bailando con Lola, esa niña estaba muy buena pero sólo la veía como eso, como una tía más, la que quería tener para mí era Daniela. Creo que acerté con la idea de agarrar a Lola y llevármela a la pista porque estaba surgiendo efecto en Daniela, que nos miraba de vez en cuando desde la entrada del chiringuito, espero que fuese porque le daba celos pues era lo que pretendía con eso.
Vi pasar a Sergio cerca de mí y encontré el momento perfecto.
-eh Sergio
-¿qué pasa?- me preguntó extrañado
-nada solo quería disculparme por el numerito de esta mañana, no sé qué me ha pasado
-bueno no pasa nada, todo arreglado, supongo que nos tendremos que llevar bien por ellas
-claro…por ellas- le di la mano en símbolo de disculpas y ya me sentía mucho mejor
Volví a la pista a bailar con Lola, sabía moverse de maravilla y estábamos los dos borrachos por lo que ella se abalanzó sobre mí y nos dirigimos hasta un rincón y allí nos besamos. Por dentro me decía: ¿por qué estaba haciendo eso? pues en realidad no me gustaba, pero por otra parte Daniela pasaba de mí, así que no tenía nada que perder. Cuando nos separamos vi a Laura mirándonos desde la cola del baño. En ese momento me arrepentí y fui hacia ella dejando sola a Lola, no sabía qué decirle ni cómo explicarle la situación.
-No se lo digas a Daniela, por favor- fueron las únicas palabras que salieron de mi boca.
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CAPITULO 26
Laura:
Nos despertamos Daniela y yo muy cansadas, después de comentar el día anterior y reir un rato en la cama, nos decidimos a desayunar.
Mis tíos y Paula habían salido, y Nico estaba en el sofá viendo la tele, en calzonas, sin camiseta dejando ver sus abdominales y con el pelo despeinado, me sorprendió al verle allí.
-buenos días-dijimos Daniela y yo al bajar las escaleras
-buenas-dijo Nico
-¿qué haces que no estás en la playa?- pregunté algo extrañada
-hoy no hace nada de viento y no podemos salir a navegar así- contestó él, de lo poco que yo sabía de windsurf era que necesitaba mucho viento y olas para que se pudiera practicar
-bueno bajaras a la playa de todas formas ¿no?
-bajaré ahora con Berto y los demás, ¿porqué no os venís con nosotros?
Daniela y yo nos miramos, estaba claro que con quienes queríamos bajar a la playa era con Sergio y con Álvaro, pero lo pensé mejor y por un día que no los viésemos no pasaba nada, quedaríamos con ellos por la noche.
-claro, ahora nos vestimos y salimos contigo- dije. Pero a Daniela no le gustó mucho la idea porque me fusiló con la mirada
-quedamos con ellos esta noche, tranquila- le susurré mientras preparaba mis tostadas
-bueeeno, está bien
La verdad es que yo también tenía ganas de quedar con Álvaro pero por otra parte con Nico y Berto siempre lo pasábamos bien y hacía tiempo que no salíamos con ellos. Terminamos de desayunar y nos fuimos a la habitación a vestirnos, me puse un bikini verde y una camiseta larga. Cuando bajamos, Nico ya estaba listo, con su bañador rojo que tan bien le sentaba.
Bajamos a la playa y me acordé de que debía avisar a Álvaro de que no podríamos verles así que le mande un mensaje. Él enseguida me respondió y me dijo que no le importaba y que iban a estar por la playa por si queríamos llamarles más tarde.
Nico, Daniela y yo colocamos nuestras toallas y esperamos a que llegara Berto. Yo veia que había tensión entre Dani y Nico, se notaba que él no paraba de mirarla, se le veia decepcionado y molesto y a mi esa situación no me gustaba nada, menos mal que llegó Berto y traía una pelota de voley en las manos.
-buenas chicos, mirad lo que he traído- dijo mostrándonos la pelota
-podríamos echar un partidillo ahí- propuso Nico señalando la red de voley que había cerca del chiringuito
-venga vamos- dije entusiasmada, la verdad es que siempre se me ha dado bien el voleibol y en la playa no sería tan difícil.
Nos acercamos a la red y Berto hizo con el pie dos líneas en la arena a modo de campo. El sol pegaba muy fuerte por lo que me coloqué mis gafas de sol para poder apreciar mejor el balón cuando me llegara. Nos pusimos Nico y yo contra Berto y Daniela.
Estuvimos dando toques pasándonos la pelota un buen rato, Daniela y yo nos estábamos cansando y decidimos parar e ir a comprar un helado al quiosco del chiringuito. De repente noté como unos brazos me abrazaban por detrás y me rodeaban toda la cintura.
-¿qué haces Nico? ¿Ya os habéis cansado de jugar?- pregunté sin girarme, dando por hecho que era Nico el que me estaba abrazando
-¿Nico? ¿como que Nico?- me soltó rápidamente y pude comprobar que se trataba de Álvaro.
-¡Álvaro!- me fui para él y lo besé
-no, no ahora quiero que me expliques quien es ese tal Nico- dijo apartándose un poco
-¿y que más te da quien sea?-le dije bromeando para que se picara
-hombre me gustaría saberlo la verdad
-si te quedas más tranquilo, es mi primo y está allí- dije señalando a Nico, que estaba sentado encima del balón hablando con Berto
-¿y tu primo te coge así de la cintura? Veremos a ver... Que voy a tener que dejarle las cosas claras, tú eres mía- dijo en tono irónico
-oye ¿porque no jugamos con ellas al voley? Que han puesto la red- nos interrumpió Sergio, que también había sorprendido a Daniela
-por mi vale, pero creo que ya tienen otra compañía- dijo Álvaro mirando hacia donde estaban Nico y Berto, que se habían dado cuenta y nos miraban también -bueno venga, que os presento a mi primo y a su amigo- cogí a Álvaro de la mano y nos acercamos los cuatro a la red de voley, Nico simplemente nos miró, ni siquiera se levantó como hizo Berto, que los saludó agradablemente:
-chicos estos son Álvaro y Sergio- dije
-¿qué tal?- saludó Berto
-buenas- se limitó a decir Nico
-pues bien, veníamos a echar un partidillo, si queréis claro- dijo Sergio quitándose la camiseta y tirandola en la arena, Nico enseguida se levantó
-venga-dijo Nico mirando a Sergio con mirada desafiante- te vas a enterar capullo- dijo susurrando, como si supiera que nadie lo había escuchado, pero yo sí que lo había hecho y me acerqué a él.
-controlate Nico, no quiero problemas ¿eh?
-tu tranquila que ese va a correr hoy bastante
-no me hace gracia, ¿porque te comportas así? Pareces un crio
-mira, yo sé lo que hago y apártate que voy a sacar- se le notaba que estaba enfadado, no lo reconocía, él nunca me había hablado así. Cogió la pelota y yo me fui a su campo, con él y Berto y al otro lado de la red estaban Dani, Sergio y Álvaro
-jugaré yo en vuestro equipo- dije colocándome
Enseguida sacó Nico y le dio tan fuerte a la pelota que ninguno de los del otro equipo pudo recibirla adecuadamente.
Ahora era el turno de Daniela, que sacó desde el otro campo y Berto, la recibió con un toque de antebrazos y se la pasó a Nico, quien otra vez le dio demasiado fuerte.
-eh ya esta bien ¿no?- le dije algo molesta
-si pero ha sido punto nuestro-dijo con una sonrisilla. ¿Por qué se tenia que picar tanto por una tonteria? Estaba claro que Nico no estaba así porque queria ganar el partido, sino que estaba así porque quería ganarse a Daniela y lo que él no sabia era que no iba por el mejor camino.
-ahora me toca a mi- dije cuando me pasaron el balón. Saqué lo mejor que pude y Sergio desde el otro campo pudo recibirla y pasársela a Daniela, que remató hacia nuestro campo.
-ha sido punto para ellos, venga que tenemos que ganar tío- le dijo Nico a Berto
-¿pero quieres dejar de preocuparte por los puntos? Estamos aqui para pasar un buen rato y no para competir ¿sabes?- dije resoplando, me estaba cansando de su actitud, no lo podia soportar mas
-no voy a dejar que esos capullos se salgan con la suya
-mira Nico si vas a seguir así dejamos de jugar, me estas hartando
-eh ¿que pasa? ¿Tirais o no?-preguntó Sergio desde el otro campo que estaba esperando la pelota, yo miré a Nico, él tenia la respuesta porque dependia de él que jugasemos o no
-claro, tio ahi la llevas-me sorprendió el cambio en el gesto de Nico, parecía que se habia tranquilizado y pudimos seguir jugando sin mas problemas.
Al cabo de un rato, se empezaba a notar el cansancio, eso de correr en la arena era bastante incomodo. Era el turno de Sergio, sacó y se le desvió un poco la pelota, que fue a parar a la cabeza de Nico, que se habia distraído y no habia podido apartarse a tiempo.
-eh que haces imbecil- Nico pasó la red y se fue hacia Sergio, yo salí corriendo y lo agarré
-tranquilo tio ha sido sin querer-replicó Sergio sin moverse de su sitio
-ya claro, no soy tonto y te he visto como querias darme-yo no lo soltaba, no podia dejar que se abalanzara hacia Sergio
-Nico para ya, ha sido un simple error- le dije
-Laura suéltame- me dijo intentando separarse de mi, estaba claro que sus musculos me ganaban en fuerza y consiguió apartarme con un leve empujón
-eh no te pases- dijo Álvaro acercándose a mi -ten mas cuidado ¿no?
-tu a mi prima no la toques
-Nico déjalo ya- intervino Daniela, y a Nico se le cambió la cara, como si las palabras de Daniela hubieran conseguido calmarle
-venga vámonos, no merece la pena ponerte así- dijo Berto, que agarró a Nico y se marcharon de allí
En un momento habíamos unido expectación alrededor nuestra en la playa, cuando me giré, había un montón de niños y niñas mirándonos.
-No se lo tengáis en cuenta por favor, él no es así- dije intentando calmar la situación
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CAPITULO 25
Daniela:
Hacía un día espléndido y me desperté de una buena siesta después de comer, me situé un poco porque no sabía dónde estaba, todavía no me creía que estaba en un enorme yate y tuve que mirar a mi alrededor para hacerme la idea.
Laura y Álvaro no estaban en cubierta por lo que supuse que estarían en la cabina y a mi lado estaba Sergio que aun dormía, era tan guapo, no podía dejar de mirarle, tenía todo lo que puede enamorar de un chico, para mí lo tenía todo. Aproveché que él seguía durmiendo y me asomé por la borda. El aire recorriéndome las mejillas, el sonido de las olas y esa sensación de libertad y de estar rodeada por un enorme mar hacían que me relajase cada vez más. La verdad es que estaba muy bien allí.
Noté que alguien detrás de mí me cogía de la cintura y me besaba el hombro y subía por el cuello. Era Sergio así que me giré para tenerlo cara a cara y le besé, nos fundimos en un tierno beso.
- ya estas despierto- susurré
-sí- dijo en voz baja besándome de nuevo
-vamos a ver dónde están estos dos
-si vamos- dijo cogiéndome de la mano y dirigiéndose a la parte trasera del barco. Vimos que Laura y Álvaro estaban dentro del camarote por lo que entramos y nos los encontramos muy cariñosos los dos.
- por fin os despertáis- dijo Álvaro
- chicos me estaba diciendo Álvaro que ya que hace un calor de muerte podríamos bañarnos en alta mar- dijo Laura
- ¿pero no será peligroso?- pregunté
-que va, voy a avisar al capitán para que echen el ancla- dijo emocionado.
- yo no seré la primera en tirarme eh-dije
El capitán le hizo una señal a Álvaro para decirle que el barco estaba parado y que podíamos proceder a bañarnos. Nos quitamos la ropa y la dejamos tirada al lado de las toallas.
- voy a tirar un flotador por si os queréis agarrar no vaya a ser que os canséis
- me parece bien
- bueno yo me tiro primero -dijo Sergio poniéndose en el borde y saltando sin pensarlo dos veces
-¡Esta buenísima!- dijo cuando ya había caído al agua
- voy yo ahora, Sergio cógeme eh-dije saltando del barco y cayendo al mar muy cerca suya
-vamos a agarrarnos al flotador-dijo agarrándome y ayudándome a ir hasta dónde estaba
-Álvaro que no me apetece bañarme- escuchamos desde abajo
-que te lo has creído- dijo éste tirando a Laura al agua
- ya solo falto yo- dijo Álvaro zambulléndose en el agua
-Álvaro no vuelvas a hacer eso-dijo Laura, y Álvaro se le acercó y se besaron tiernamente
Pasamos un buen rato bañándonos, el agua estaba realmente bien pero el hombre que estaba encargado del barco nos dijo que subiéramos ya porque se estaba haciendo tarde y zarpábamos rumbo a casa.
Subimos como pudimos por las escaleritas del barco, que eran bastante pequeñas y estrechas. Sergio me ayudó a enrollarme en la toalla como una niña pequeña para secarme porque estaba atardeciendo ya y tenía bastante frío. Nos quedamos en cubierta para ver atracar el barco. Una vez llegamos al puerto recogimos nuestras cosas y bajamos del barco para dirigirnos hacia donde tenían las motos aparcadas Sergio y Álvaro y nos llevaron de vuelta a casa.
Nos despedimos de ellos y entramos en casa, lo primero que hicimos al llegar fue contarle todo a los tíos de Laura, Nico y Paula que escuchaban atentamente, estábamos muy emocionadas porque lo habíamos pasado genial. A Nico era al único que no le entusiasmaba lo que le estábamos contando pero nosotras seguíamos.
Luego fuimos hacia habitación y nos dimos una ducha de agua caliente porque estábamos muy cansadas, nos pusimos el pijama y fuimos a cenar, no teníamos ganas de salir esa noche y nos quedamos en casa jugando con Paula. Nico insistió para que saliésemos con él pero a pesar de sus esfuerzos no logró convencernos. Había sido un día muy largo y queríamos descansar.
Guille:
Estaba de camino a casa, venía de estar con Rebeca, había pasado una noche muy agradable con ella pero estaba cansado y quería dormir.
Llegué a mi casa y me fui a mi habitación, me desvestí y me puse la parte de abajo del pijama, hacía calor por lo que abrí la ventana de par en par y me tiré en la cama. Tenía poca batería en mi móvil, por lo que abrí el cajón de la mesita de noche para coger el cargador. De repente vi en el fondo del cajón una foto que llevaba ahí guardada bastante tiempo y miles de recuerdos vinieron a mi cabeza. La foto era de Daniela y mía, fue el día de su cumpleaños, que fui a su casa nada más levantarme para darle una sorpresa y llevarle el desayuno, salimos en el jardín de su casa, ella me está dando un beso en la mejilla, qué felices éramos juntos pero todo eso se acabó. Al recordar eso me acaricié la mejilla dónde ella me estaba dando el beso en la foto y no pude evitar pensar en ella. No era amor lo que sentía porque habíamos conseguido olvidarnos pero sentía un profundo cariño hacia ella y el hecho de pensar que se marchó a Valencia sin despedirnos como era debido me mataba por dentro. No paraba de pensar qué tal le iría por allí y tampoco me atrevía a llamarla ni mandarle un mensaje para saber de ella.
Después de esto me entró un poco de sueño así que me acomodé en la cama y me quedé dormido pensando que realmente quería que acabase el verano y verla de vuelta para que me contara todo porque ante todo éramos amigos y aunque el curso siguiente no íbamos a estar en el colegio juntos y tampoco íbamos a vernos todos los días porque yo empezaba la universidad y ella acabaría su último año de instituto no quería perder el contacto con ella.
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CAPITULO 24
Laura:
Habían pasado ya tres días desde que Álvaro nos invitó a su yate, pero me costó mucho convencer a mis tíos porque no se fiaban y hoy por fin era el día que iríamos:
-Laura si tenéis algún problema, ¿qué vais a hacer si allí no hay cobertura para llamarme?
-que el barco tiene un teléfono tita, tranquilízate que no nos va a pasar nada
-bueno vosotras tened mucho cuidado por favor-dijo dándonos un beso en la frente a cada una
Y acto seguido Daniela y yo salimos de casa, íbamos perfectas para pasar un buen día, fuera nos estaban esperando Álvaro y Sergio con sus motos para llevarnos al puerto.
-hola- le dije a Álvaro besándole con efusividad, la verdad es que estaba muy feliz y no podía ocultarlo -¿nos vamos?- dije quitándole de las manos el casco, él simplemente me sonrió.
Y nos dirigimos al puerto de Malvarrosa, que no estaba muy lejos de casa.
-bien, hemos llegado- dijo Álvaro aparcando la moto y justo al lado aparcó la suya Sergio
Era precioso, estábamos rodeados de barcos pequeños, grandes y de todas las formas posibles. Enseguida comenzamos a seguir a Álvaro por el embarcadero que conducía a donde estaba aparcado su yate. Cuando nos encontramos delante del enorme barco no nos lo podíamos creer. Era demasiado lujoso y muy grande, desde fuera se podía ver una terraza donde había mesas y sillas, dentro se apreciaba una cabina con sofás, televisión y una cocina.
-es increíble- dijo Daniela muy asombrada
-¿os gusta?- preguntó Álvaro
-vaya pregunta, si es precioso- dije
-bueno venga subamos
Álvaro me cogió la mano para ayudarme a subir, Sergio hizo lo mismo con Daniela. Al entrar, Álvaro saludó al que supuse que sería el capitán, quien nos llevaría. Álvaro nos enseñó todo el barco por dentro, era espectacular, aparte del salón, la cocina y el baño, bajando unas escaleritas tenía dos habitaciones realmente bonitas y muy bien decoradas, la verdad es que todo el barco estaba bien decorado con mucho gusto. Ya lo habíamos visto entero así que nos dirigimos hacia la cubierta. Dejamos nuestras cosas y nos quitamos la ropa, los shorts amarillos que me había puesto y la camiseta negra algo corta. Me coloqué mis Ray Ban y Daniela hizo lo mismo. Cuando estábamos los cuatro tomando el sol, empezamos a notar que el barco se movía y que nos desplazábamos. Hacía un día estupendo y no podía estar más a gusto.
-chicos vamos a hacernos una foto-dijo Daniela sacando la cámara del bolso
-venga
Daniela colocó la cámara en una mesita y volvió corriendo hacia donde estábamos todos, al cabo de los diez segundos del temporizador, se hizo la foto y Álvaro me plantó un beso justo en el momento.
Los dos reímos, la verdad es que la foto estaba graciosa y el paisaje no podía ser más bonito, el mar de fondo y la costa de Malvarrosa a lo lejos, puesto que ya nos íbamos alejando. Podíamos ver de lejos otras playas tan chicas y bonitas como la que fuimos con ellos. Valencia era preciosa, cada lugar que nos rodeaba tenía algo especial, y sobre todo estar con Álvaro hacia que todo fuese más bonito aun, lo miré y le di un beso con efusividad.
-¿y esto?- dijo algo extrañado
-que soy muy feliz estando contigo- le dije sonriente
-¿ah si? ¿En eso estabas pensando?- dijo mirándome fijamente y yo asentí sonriente
-pues yo estaba pensando que tengo al lado a la chica más guapa del mundo- me dijo besándome
No podía estar mejor, el sol, el mar y el sonido de las olas de fondo, el viento soplando y dejando volar mi pelo. De repente escuché que sonaba una música de fondo, la había puesto Daniela y la verdad es que me encantaba. Nada ni nadie podía estropear este momento tan perfecto y ojala que instantes así, durasen para siempre porque parece mentira que siendo tan pequeños, los recuerdes con sonrisas tan grandes.
-¿y ahora en que piensas?- preguntó Álvaro que no había dejado de mirarme. Apoyé mi cabeza en su pecho y él me recibió con gusto acariciándome el pelo
-pensaba que todo esto es precioso
-¿el que? ¿Mi barco? Ya lo se- dijo bromeando
-no, todo esto
-si no te hubieras peleado con aquel chico defendiéndome, ahora mismo no estaríamos aquí, así que todo esto es gracias a ti -dijo, y no pude evitar sonreir. Tenía razón, si no hubiera sido por aquella pelea, no lo habría conocido.
-eh chicos ¿os apetece comer ya?- intervino Sergio
-claro vamos
Cuando nos acercamos a la cocina pude ver la cantidad de comida que había, todo era en grandes cantidades.
-coged lo que queráis de beber- dijo Álvaro señalando la nevera
-vaya tío, aquí tenemos que montar algún día una buena fiesta ¿eh?-dijo Sergio
-si claro, eso díselo a mis padres, veras que gracia les hace -contestó Álvaro
Nos sentamos en la pequeña terraza que tenía el barco en la entrada, desde donde se podía sentir la brisa del mar, más cercana aun.
Daniela y yo fuimos al baño cuando terminamos de comer.
-Lau esto es impresionante, ¿estás viendo que lujoso todo?
-ya lo se, me encanta
-y mira el baño, es enorme parece como si estuviéramos en un hotel de cinco estrellas- dijo Daniela riendo, y la verdad es que yo también pensaba lo mismo. Al intentar salir del baño vimos que no podíamos abrir la puerta, se habia quedado atascada.
-¿Dani qué pasa?
-no se abre, ya he quitado el pestillo pero parece que está atascada
-seguro que han sido ellos que querían gastarnos la bromita
-pues no hace gracia porque el barco está yendo muy rápido y esto me marea mucho
-tranquila, seguro que han sido sergio y alvaro y ahora abriran la puerta- yo intentaba relajar a daniela pero estaba tan nerviosa como ella
-¡¡Sergio!! ¡¡Álvaro!!- gritó Daniela apoyando la cabeza en la puerta
-se van a enterar, vamos a gastarles una broma nosotras también- dije
-¿cómo?
-voy a hacer como que me he mareado, a ver qué hacen cuando abran la puerta-le dije sentándome en el suelo y echándome agua en la cara para aparentar sudor, Daniela rió y se sentó al lado mía.
De repente escuchamos unas risas detrás de la puerta, eran Sergio y Álvaro y se estaban riendo a carcajadas. Abrieron la puerta y se dieron
cuenta de que la broma les había salido algo mal cuando nos vieron.
-¿qué te pasa Laura?- dijo Álvaro parando de reir y poniéndose serio
-nada que me he mareado- mentí
-vamos fuera, es mejor que te dé el aire- dijo Sergio-lo siento no lo hemos hecho con mala intención- dijo bajando la cabeza
Álvaro enseguida se acercó a mi y me cogió en brazos para llevarme hacia fuera, me sentó en una de las tumbonas.
-¿estás mejor?
-si creo que ya estoy mucho mejor
-perdóname de verdad somos idiotas, no deberíamos…- no pudo terminar la frase cuando Daniela empezó a reírse, y yo sin poder evitarlo también me reí
-¡era broma estoy perfectamente!- dije sin parar de reir
-qué graciosillas, no sabes el susto que me has metido
-está claro que no se puede jugar con vosotras eh -bromeó Sergio
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CAPITULO 23
Daniela:
Hoy íbamos a cenar fuera con los tíos de Laura y se habían empeñado en llevarnos a un restaurante que estaba en el paseo marítimo desde el que se veía la playa, realmente no nos importaba ir, lo único malo es que no íbamos a poder ver a Sergio y a Álvaro.
Nos estábamos arreglando en la habitación, no queríamos hacer esperar a sus tíos. Me puse un vestido turquesa corto y sandalias planas porque no había que arreglarse mucho, era una cena informal, dejé mi pelo suelto, no me hacía falta arreglármelo puesto que lo tenía muy liso y con un par de cepilladas bastaba. Me apliqué un poco de rímel y brillo de labios.
-¿Estáis ya?- preguntó Nico entrando en el cuarto
-Dos minutos- dijo Laura terminándose de peinar
-Yo sí estoy- dije levantándome de la silla del tocador
-Estás muy guapa Dani-dijo Nico cogiéndome del brazo y dándome una vuelta
-Muchas gracias tú también- dije con una sonrisa
-Ya nos podemos ir-interrumpió Laura colocándose los pendientes. Se había puesto una blusa con un top debajo y unos pantalones vaqueros.
Llegamos al sitio, la verdad es que estaba muy bien, yo me senté entre Laura y Paula porque quería estar al lado mía y en frente tenía a Nico.
-chicas ¿qué tal ayer con vuestros amiguitos?- nos preguntó Loli
-muy bien tita-dijo Laura con un sonrisilla
-cómo me gustaría volver a esas edades pero hay que tener cuidadito con lo que se hace ¿eh?-contesto su tía
-no vamos a hacer nada malo con ellos, tranquila
-bueno yo sé lo que digo que la juventud de ahora está muy espabilada
-¿son vuestros novios?-preguntó Paula
-qué preguntas eh Paulita- dije riendo
- bueno dejemos el tema- dijo Nico un poco serio.
Se le notaba molesto cada vez que hablábamos de Sergio y de Álvaro y parecía que no le gustaba que quedásemos con ellos.
Después de cenar los tíos de Laura dijeron que se iban a tomar algo con unos amigos y Nico propuso en vez de volver a casa, que nos tomásemos un helado en el paseo, la verdad es que me apetecía porque hacía una noche muy agradable.
Estábamos hablando Laura, Nico y yo tomándonos nuestros helados tranquilamente, nos estábamos riendo de Laura porque sin querer se había manchado la nariz y estaba muy graciosa, cuando centré mi vista en un niño que estaba andando con un perro por el paseo, tenía una silueta maravillosa y se veía feliz con el perro. Cuando conseguí verle más de cerca, no me lo podía creer era Sergio, me alegré mucho porque yo pensaba que no le iba a ver esa noche. El sentimiento de alegría se apodero de mí y pegué un salto del banco dejando a Nico con la palabra en la boca, corrí hacia Sergio y le tapé los ojos por detrás sin que pudiera verme.
-¿Quién soy?- pregunté bromeando
-¡Dani!-dijo Sergio emocionado y girándose para buscar mis labios
-¿Qué haces por aquí?-Me preguntó
-pues que hemos venido a cenar y estábamos tomándonos un helado- dije señalando el banco donde estaban Nico y Laura
-yo estaba paseando a este golfo- dijo señalando a su perro
- no me habías dicho que tenías uno- dije acariciándolo- ¿Cómo se llama?
-se llama Golfo, te lo acabo de decir- rio Sergio –oye, ¿por qué no te quedas un rato conmigo?, luego te llevo a tu casa
- por mi genial, espera voy a decírselo a estos-dije corriendo hacia el banco donde estaban
-chicos me voy a quedar con él ¿vale? Luego iré a casa, no os importa ¿verdad?
-para nada Dani- dijo Laura, Nico no dijo nada así que supuse que tampoco le importaría.
Volví con Sergio y bajamos a la playa, comenzamos a pasear mientras que él le iba tirando un palo a su perro y éste saltaba y jugaba alrededor nuestra.
Me encantaba estar así con él era como si lo conociera de siempre. Sin que me lo esperara Sergio me cogió y me tumbó en la arena, se puso encima de mí y me besó, un beso tierno y cálido que yo recibí con mucho gusto.
-Dani me encanta estar contigo – dijo dándome pequeños besos en el cuello
-y a mi Sergio- dije plantándole otro beso más
-ojala nos quedásemos aquí toda la noche- dijo quitándose de encima mía y colocándose a mi lado. Yo no respondí, simplemente me acurruqué en su pecho y le acaricie la mejilla dándole un leve beso en los labios y así nos quedamos un rato más, observando el cielo oscuro lleno de estrellas, era una noche preciosa.
Nico:
Laura y yo acabábamos de llegar a casa, mis padres aún no habían llegado y yo estaba completamente cabreado, me jodía y mucho que Daniela se hubiera quedado con él y todo justo delante de mis narices y que yo no hubiese puesto cualquier excusa para evitarlo. Me fui al salón y me tiré en el sofá, Laura me siguió, no podía irme a dormir sin ver que llegaba bien.
- Nico ¿qué pasa? Es por ella ¿verdad?
- Laura no sabes la rabia que tengo encima, déjame
- bueno veo que no estás de humor y no quiero que lo pagues conmigo
- lo siento yo no quería... Laura me gusta mucho y me da coraje verla con él
- Pues es mejor que te vayas acostumbrando, están muy bien juntos y ella lo ha pasado muy mal con lo de su ex novio Guille, así que es mejor que te mantengas al margen y no la líes más
-Es lo que hago, pero es duro yo se que ella no me ve a mi como yo la veo a ella, simplemente me ve como a un amigo
- es mejor así, créeme Nico, lo vas a estropear todo y deberías dejar de pensar en ella
-es imposible, vive aquí, en mi casa, la veo todos los días, no puedo ¿sabes?
-te entiendo pero tienes que hacer un esfuerzo
-lo intentaré
-bueno Nico me voy a la cama, y tu deberías hacerlo también
-Buenas noches Laura, gracias- dije dándole un beso en la mejilla
-de nada primo, te quiero.
Yo me quedé un rato más en el salón viendo la tele aunque en realidad tampoco le estaba echando mucha cuenta, no hacía más que darle vueltas a la cabeza. No quería enamorarme de ella y aunque últimamente no pasaban tanto tiempo conmigo y con Berto porque se iban con los otros niños, no podía evitar verla puesto que vivíamos en la misma casa.
Escuché una moto que aparcaba enfrente de casa y me asomé por la ventana, era ella y vi cómo se despedía de ese tal Sergio con un beso. No lo soportaba tenía el impulso de salir y partirle la cara pero me controlé. Entró por la puerta y se me quedó mirando, yo también la mire a ella.
-buenas noches Nico- se limitó a decir, me mataba por dentro
-buenas noches- dije y la perdí de vista subiendo las escaleras en dirección a su habitación.
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CAPITULO 22
Laura:
Qué alegría me dio cuando Sergio y Daniela se besaron, la verdad es que las dos estábamos completamente felices porque teníamos al lado nuestra dos niños increíbles y no podíamos estar mejor con ellos.
Una vez tumbada tomando el sol pude ver que detrás de las rocas que rodeaban la preciosa cala se encontraba una roca más alta que las demás, donde había niños y personas de todas las edades tirándose al agua desde aquellas alturas, parecía que no era la primera vez que lo hacían y se les veia muy veteranos, incluso a los niños más pequeños. Enseguida Álvaro se dio cuenta de lo que estaba observando.
-¿qué miras?-me dijo acariciándome la espalda y mirando en la misma dirección que yo
-nada estaba viendo como saltan esos niños
-podríamos saltar nosotros, tiene que ser divertido
-¿saltar donde?-intervino Sergio que estaba hablando con Daniela algo más apartados
-ahí -señaló Álvaro la roca alta -si a ellas no les da miedo claro
-¿qué miedo puede tener una boxeadora?-bromeó Sergio
-pues no te creas que no me da un poco de miedo eh- dije
-venga ya, vamos que no te va a pasar nada, si se han tirado esos enanos -me dijo Álvaro dándome un leve beso
-bueno nosotras os acompañamos y vemos como os tiráis- dijo Daniela que también tenía algo de miedo
-estando yo aquí ¿qué os va a pasar?-dijo Sergio riendo
Después de una larga discusión nos decidimos a acercarnos a la roca, la subimos aunque nos costó trabajo y cuando llegamos a lo alto, el agua se veia tan lejos que me entró una sensación de vértigo que no pude controlar y me empezó a temblar todo el cuerpo. Cada vez saltaban mas y mas niños y parecía que se divertían mucho.
-eh ¿qué te pasa?- me preguntó Álvaro cogiéndome de la cintura para estabilizarme un poco
-nada nada estoy bien- mentí
-bueno ¿quién se va a tirar primero?-preguntó Sergio muy emocionado
-venga me tiro yo- dijo Álvaro
- ten cuidado ¿vale?-le dije, y enseguida me miró y sonrió, se acercó a mí y me dio un beso que hizo que se me quitaran todos los miedos que tenía
-te espero en el agua ¿eh? Tienes que ser valiente
Y diciendo esto, se acercó al borde de la roca, puso los dos pies paralelos y sin pensarlo cogió impulso y se tiró al agua, tardó unos segundos cuando escuché que caía y me asomé para verle.
-¡buaaa está chulísimo! ¡Venga Laura tírate!-gritó cuando salió a la superficie.
-bueno te toca rubia- dijo Sergio dirigiéndose a mi
-qué le voy a hacer, me tendré que tirar
-venga hazlo rápido y ya verás como no te enteras de nada- dijo Daniela intentando tranquilizarme.
Finalmente me decidí, me fui hacia el borde de la roca con las piernas temblorosas, no podía mirar hacia abajo porque me daba vértigo y cuando me dispongo a tirarme escucho una vocecita a mis espaldas:
-¡venga tírate tírate! ¡Que estamos esperando pesada!
Era un niño de unos diez años, sin darme cuenta había formado una pequeña cola detrás mía. Miré a los niños y supe que tenía que hacerlo rápido. Hice lo mismo que Álvaro y me tiré lo más rápido que pude cerrando los ojos y soltando un grito muy agudo.
Me sumergí en el agua con tanta velocidad que se me taponaron los oídos y sentía una fuerte presión en mi cabeza que me quedaba sin respirar, y no tenía fuerzas para salir a la superficie. De repente noté como me agarraban y me sacaban del agua. Cuando abrí los ojos pude comprobar que era Álvaro y que me había pasado un buen rato debajo del agua, por lo que se había preocupado. Me tenía abrazada a su espalda llevándome nadando hacia una roca para sentarnos.
-¿pero qué te ha pasado? ¿Por qué no salías? Me estaba dando algo al ver que no aparecías por ningún lado
-no sé, creo que me he mareado y me he quedado sin fuerzas en un momento, ha sido raro
-pero estas bien ya ¿no? ¿Te duele algo?-dijo preocupado
-si ya estoy bien gracias
Y llegamos a unas rocas cercanas a la orilla, nos sentamos y desde allí pudimos ver como se tiraban Sergio y Daniela sin ningún problema. Al momento vinieron hacia nosotros nadando.
-¡Laura! ¿Estas bien?-gritó Daniela
-vaya susto boxeadora, creíamos que te quedabas ahí bajo el mar-bromeó Sergio
-No digas tonterias capullo-dijo Álvaro más serio
-estoy bien tranquilos, ahora el que me ha salvado a mi ha sido él-dije refiriéndome a Álvaro
-digamos que te la debía ¿no?-y me besó dulcemente, como si quisiera no hacerme daño porque me veia débil después de lo que me había pasado, era imposible no perderme entre sus labios, desprendía tanta ternura...
Volvimos nadando hacia la orilla y nos tumbamos en las toallas para descansar un poco. Estaba apoyada en el pecho de Álvaro y sin querer me quede dormida.
Cuando desperté Sergio y Daniela se estaban bañando y giré la cabeza y Álvaro me estaba mirando fijamente.
-estas preciosa cuando duermes- me susurró acariciándome el pelo
-ay lo siento, tenias que estar muy incómodo ¿no?
-qué dices tonta no podía haber estado mejor
Le sonreí y me incorporé para sentarme.
-al menos habrás dormido bien ¿no?
-demasiado bien
-¡pues ahora tienes que espabilarte!-me gritó al mismo tiempo que se tiraba encima mía aplastándome por completo y dejándome inmovilizada, suerte que no caí en la arena.
-¡levántate! ¡Me vas a aplastar! ¡Estás muy gordo eh!- le grité
-¡gorda tu! Y encima dormilona, tienes que espabilarte ¡venga!-dijo haciéndome cosquillas -tienes cosquillas ¿eh?
-¡noo para porfavor! ¡No lo aguanto!-dije sin parar de reir, la verdad es que lo estaba pasando muy mal, las cosquillas no las podía soportar
-¿qué te pasa eh? Creía que eras más valiente, las apariencias engañan -dijo riéndose y sin parar de hacerme cosquillas
-¡para! ¡Para!-conseguí darme la vuelta pataleando un poco, cuando estuvimos cara a cara, paró y se me quedó mirando a los ojos
-ya paro, a ver si me vas a matar con esos puños
-te has librado por poquito
-ah ¿sí?- dijo besándome, esta vez más intensamente y fuerte, los dos lo deseábamos. Cuando se separó, me acarició la cara, me besó la frente, luego siguió por la mejilla hasta el cuello y siguió bajando por el escote, hasta que levantó la cabeza y me besó otra vez en los labios, era increíble lo mucho que me gustaba en tan poco tiempo.
Aparecieron Sergio y Daniela muy abrazados y sonrientes, supe que no era la única que me lo estaba pasando genial.
-oye chicos ¿os apetece una cerveza?-dijo Sergio
-venga- y todos asentimos.
Después de estar un buen rato en el chiringuito decidimos volver a Malvarrosa, ya que empezaba a anochecer.
Nos montamos en las motos y yo me agarré fuerte a Álvaro, hacia frio y tenerlo tan cerca hacia que me sintiera protegida.
-por mi seguimos así pero ya hemos llegado Laura- dijo Álvaro riendo al ver que no dejaba de abrazarle, no me había dado cuenta de que habíamos llegado. Me separé rápidamente y bajé de la moto, el hizo lo mismo.
-bueno, ¿nos veremos mañana no chicas? -dijo Sergio
-por mi si pero si no me tengo que tirar de una roca altísima mejor ¿eh?-bromeé, y todos rieron
-eso, que como te pase algo...-dijo Álvaro besándome por última vez.
Daniela y yo nos despedimos de ellos y entramos en casa, la verdad es que había sido un día increíble, me lo había pasado tan bien con ellos que había conseguido olvidarme de todo, incluso de Nacho. Ainhoa tenía toda razón, tenía que disfrutar sin pensármelo.
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CAPITULO 21
Daniela:
Laura estaba muy emocionada por lo que le pasó el día anterior. Ella no se esperaba que Álvaro se fuera a lanzar tan pronto, definitivamente le encantaba y estaba más nerviosa que yo.
- Daniela venga que vamos a llegar tarde
- Laura que quedan tres cuartos de hora para que lleguen, tranquila
-¿Qué biquini me pongo? ¿Éste? ¿O éste?- dijo tirando todos los biquinis encima de la cama
- cualquiera está bien, si ayer te besó fue porque le gustas tú, le vas a gustar igual con cualquier cosa- reí
- tienes razón, ¿sabes? Nunca pensé que me fuera a afectar tanto un simple beso, tengo muchas ganas de verle
- qué envidia me das, ojala Sergio fuese así, pero es que cuando estoy con él es lógico que los dos nos gustamos pero ninguno da el primer paso, me da mucho corte, no sé por qué
- Dani no te preocupes las cosas surgen y no hay que darle más vueltas, porque no hace falta esperar al momento adecuado ni estar en el lugar perfecto, simplemente pasan cuando menos te lo esperas.
Sergio me mandó un mensaje diciendo que ya estaban en la puerta así que bajamos corriendo, con tanto entusiasmo que casi me caigo por las escaleras. Cuando salimos nos quedamos boquiabiertas, estaban ellos dos y a su lado sus motos, pero no eran unas motos cualquieras, eran unas motos enormes y súper chulas, la de Sergio era negra y la de Álvaro era azul metalizado eran similares pero no iguales del todo tenían algunas diferencias.
- ¿listas chicas?
- bueno depende de a dónde nos llevéis- dije.
- tu confía en nosotros
- sube- le dijo Álvaro a Laura, yo hice lo mismo en la moto de Sergio
- Sergio ¿seguro que sabes manejar esto?- le dije un poco asustada
- claro que si no pasa nada. Tú agárrate fuerte.
Me coloqué el casco que me había traído Sergio, Álvaro le hizo una señal diciendo que ya estaban listos asique él arrancó, del impulso me fui hacia atrás por lo que me agarré lo más fuerte que pude a él, notando cada uno de sus músculos que se le marcaban a través de ese polo abercrombie que le quedaba tan bien.
Al cabo de una media hora llegamos a una playa apartada y diminuta, era preciosa, el agua cristalina y arena blanca, estaba rodeada por inmensas rocas y no había casi nadie.
-aquí es- dijo Sergio aparcando la moto en la carretera, pero se veía perfectamente la playa
- la verdad es que habéis sabido elegir bien el sitio- dije observando el paisaje
- bueno chicos ¿vamos a dejar las cosas?- dijo Laura que estaba agarrada de la mano de Álvaro muy emocionada. Se le veía feliz
- si vamos
Extendimos las toallas y dejamos las mochilas en la arena. Me quité rápido la ropa y me quedé en un precioso bikini blanco que resaltaba mi moreno de estos días. Quería ser la primera en probar el agua, la verdad es que no estaba muy fría por lo que me metí entera, al poco tiempo vi que Sergio venia hacia mí.
- ¿esta fría?- preguntó desde la orilla
- compruébalo tú mismo- dije salpicándole agua
-¡para!, estás muy graciosilla hoy ¿no?- dijo en tono burlón
- un poco- dije con una sonrisa
- pues me va a tocar aguantarte porque estos dos están de parejita y no me voy a quedar ahí de sujeta velas- dijo señalando a Laura y Álvaro que estaban abrazados en la toalla.
- bueno siempre te puedes unir a ellos- dije bromeando otra vez
- otra gracia ¿no?, te vas a enterar tú de lo gracioso que puedo ser yo- dijo cogiéndome en sus hombros
- ¡bájame!- grité pataleando, menos mal que sólo había unas tres parejitas, que nos miraban divertidos y un padre con sus hijos en la playa porque me moría de la vergüenza
- ¿ahora quien se ríe Daniela?
-Sergio te lo pido bájame- grité una vez más
-Tú lo has querido- dijo soltándome y dejándome caer en la zona honda de la playa donde solo él llegaba pie
-¡te mato!- dije dándole una ahogadilla
Cuando salió a la superficie me quedé mirándole, esos ojos oscuros, con ese pelo despeinado, estaba increíblemente guapo, y me daba rabia no tenerlo para mí porque realmente me gustaba. Él se dio cuenta de que estaba observándole y se acercó.
- ¿qué pasa?- dijo clavando sus ojos en los míos
- nada, simplemente me he embobado-dije en un tono más serio y bajando la mirada ruborizada porque se había dado cuenta que le miraba a él
- me gustabas más cuando estabas graciosilla- dijo a dos centímetros de mí
- ¿sí?- murmuré acercándome yo también esperando que por fin pasara.
-sí.
Y ocurrió, para mí se paralizo el tiempo y solo estábamos él y yo besándonos, un magnifico beso con experiencia, realmente besaba bien y hacia que todo mi mundo girase a nuestro alrededor sin que nada me importara.
Nos separamos y nos quedamos mirándonos el uno al otro por unos segundos y esta vez fui yo la que le besé por segunda vez, él cogió mis piernas y las colocó alrededor de su cintura para que estuviese más cómoda ya que se dio cuenta de que estaba haciendo un esfuerzo por no hundirme porque no hacía pie.
Cuando nos giramos nos dimos cuenta de que Laura y Álvaro se habían metido en el agua también y nos estaban mirando detrás nuestra.
- anda tío que bien te lo montas cuando te dejo solo eh- dijo Álvaro haciéndome sonrojar
- ya ves- dijo Sergio plantándome un beso
Laura y yo nos miramos, ella sabía que eso era lo que yo quería y que lo esperaba desde hacía tiempo. Sinceramente estaba muy feliz y creo que se me notaba.
Era la hora de comer por lo que volvimos a las toallas, Laura y Álvaro fueron a por la comida y yo me quedé con Sergio tomando el sol.
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CAPITULO 20
Laura:
No había nadie en casa, todos habían salido. Bajamos a desayunar ya vestidas para ir a pasar el día en la playa.
-qué lindo es Sergio, el otro día en la playa me dijo que yo le parecía encantadora y que se lo pasaba genial conmigo, el caso es que cuando estuvimos solos, era como si lo conociera desde siempre, tiene algo que me atrae mucho no se...
-a mi me pasa lo mismo con Álvaro, es ideal y se portó tan bien cuando nos vieron mis tíos, es que es un hombre hecho y derecho
-¿que os vieron tus tíos? ¿Cómo?
No pude terminar de contárselo todo cuando de repente sonó el timbre, ¿quién podía ser a estas horas? Nunca teníamos visitas. Me acerqué a la puerta y la abrí rápidamente para ver de quién se trataba, y cuando lo vi no podía creérmelo. Era él, estaba allí con su pelo despeinado, una camiseta que dejaba ver su figura y una mochila en la espalda y sobre todo con esa sonrisa que era imposible haber olvidado. Se me paró el corazón, en ese instante no pude decir nada, mi respiración se entrecortaba y las piernas me temblaban. Me quedé mirándolo unos segundos más para asimilar lo que estaban viendo mis ojos, ¿de verdad había venido hasta Valencia solo para verme? y todavía seguía sin creérmelo, pero sí, Nacho estaba ahí en la puerta esperando a que mi reacción fuese otra que quedarme paralizada y pudiera decirle algo, finalmente lo conseguí:
-¿qué haces aquí?
me fui hacia él y lo abracé con todas mis fuerzas, lo necesitaba, lo había necesitado todo este tiempo en Valencia, lo necesitaba a él. No podía parar de abrazarlo, lo sentía tan cerca de mí, tan real, pero él no decía nada, simplemente callaba y me abrazaba, podía notar su olor, su respiración, me tenía poseída. Me acarició la cara, luego el cuello y finalmente bajó por mi brazo hasta la mano, esa mano que tantas veces había acariciado. A veces hace falta poner distancia de por medio para darte cuenta de lo que echas en falta y lo que son para ti aquellas personas que quieres, echaba de menos a Nacho como a nadie.
De un momento a otro, Nacho desapareció, ya no estaba ahí, se había ido. De repente me desperté de un salto en la cama, estaba sudando, el corazón me latía a mil por hora, eran las cinco de la mañana, Daniela seguía dormida y todo había sido un sueño... Un sueño demasiado bonito para ser cierto, un sueño de esos que te dejan un buen sabor de boca y que los recuerdas con una enorme sonrisa, ese sueño sería uno de aquellos, y lo recordaría para siempre, ¿quién sabe si algún día se hiciese realidad? Me levanté y me di una ducha, no me encontraba del todo bien, conseguí relajarme y me volví a acostar, no sin antes mirar el móvil y ver que no tenía ningún mensaje suyo, era raro hacia tiempo ya que no hablábamos y me parecía extraño, algo le había pasado, pero no sabía el qué. Con estos pensamientos me quede dormida.
-Laura tienes una mala cara, ¿has dormido bien?- me preguntó Daniela al despertarnos, realmente, tenía una cara espantosa
-bueno... No mucho, es que he tenido una pesadilla, pero nada sin importancia
-pues yo he dormido de maravilla, ¿te apetece un zumo para espabilarte?
-claro, vamos a desayunar
Estábamos arreglando un poco el cuarto, cuando se me ocurrió la idea de llamar a Ainhoa, seguro que sabría algo de lo que le pasaba a Nacho, si es que le pasaba algo, porque no había podido parar de pensar en él durante toda la mañana.
-Dani bajo al jardín que voy a llamar a Ainhoa ¿vale?
-vale dale recuerdos de mi parte y dile que la echo de menos
-se lo diré
Baje al jardín y me tumbé en una tumbona, necesitaba estar sola y hablarlo todo claramente con Ainhoa, porque me tenía que poner al día de todo lo que estaba pasando allí. El pacto de Dani y mío fue anulado, ya que nos dimos cuenta de que era una tontería y que necesitábamos comunicarnos con nuestros amigos.
-¿Ainhoa?
-¡Lauraaa! qué ganas tenia de hablar contigo te echo mucho de menos ¿sabes?
- Dani y yo también a todas vosotras
-bueno ¿qué tal todo por allí? Me ha dicho Raúl que habéis conocido a dos niños ¿no?
-si la verdad es que son muy lindos y muy simpáticos, quien sabe alomejor pasa algo... Pero a quien no puedo sacar de mi cabeza ahora mismo es a...
-¿Nacho verdad?- no me dejó terminar la frase, Ainhoa me conocía tan bien
-si... Hace mucho que no hablamos y lo solíamos hacer casi todas las noches
-bueno Laura...la verdad es que...
-¿qué? ¿Qué pasa? ¡Ainhoa suéltalo ya!- dije ansiosa al ver que no respondía
-Laura yo te lo tengo que decir, la verdad es que creo que ha vuelto con Clara - no pude decir nada, el corazón se me paró y se me vino el mundo encima, ¿cómo había sido tan tonta? Estaba claro que esto tenía que pasar en algún momento - ¿Laura? ¿Estás ahí?
-si si y ¿cómo lo sabes?
-pues el otro día lo vieron por la calle con ella, los dos solos - otra vez esa sensación de impotencia se apoderaba de mi
-bueno, y ¿estáis todos bien no? ¿Ha pasado algo más?- dije intentando cambiar de tema y quitándole importancia, con voz entrecortada, por lo que Ainhoa se dio cuenta
-Laura tu no te vayas a amargar ¿eh? Que tienes por delante un gran verano y vívelo y disfrútalo al máximo, vete a por el niño ese y olvídate de todo lo demás, incluido de Nacho
-lo intentaré Ainhoa, gracias
-ya hablamos ¿vale? Y ya sabes disfruta y sonríe
-adiós, mañana intentaré llamarte
Ainhoa tenía razón, tenía que empezar a disfrutar de verdad y olvidarme de él, y de todo. Ya era hora de empezar de verdad mi verano, y vivirlo intensamente día tras día.
Me llegó un mensaje, no pude evitar desear con todas mis fuerzas que fuera suyo, pero no, era de Álvaro: “boxeadora ¿te apetece venirte a una pelea conmigo?” suponía que estaría de broma, así que le contesté: “me encantaría”. Realmente era estupendo, tenía un poder de atracción que se hacía irresistible. Llegó otro mensaje: “nos vemos a las 7 en la playa, donde siempre”.
Salí de casa con lo mínimo, sólo el móvil y las llaves, me había puesto un vestido de flores muy playero con unas sandalias turquesas. Daniela se quedó cuidando de Paula porque Sergio no podía salir ese día. Llegué a la playa y vi a Álvaro tumbado en su toalla, me puse de rodillas frente a su cabeza y me incliné para mirarle, no podía ser más guapo.
-Hola -dije
-por fin llegas -abrió los ojos
Ya estaba anocheciendo y el sol poco a poco estaba desapareciendo, se veía un paisaje precioso. Me tumbé al lado suya y él me acercó aun más abrazándome. Con mi cabeza apoyada en su pecho estuvimos hablando horas y horas, sin darnos cuenta de que cada vez anochecía más.
-¿me vas a contar lo que le dijiste a mi prima cuando ella te preguntó que si éramos novios?
-¿por qué eres tan cotilla? Eso es una cosa entre tu prima y yo- dijo riendo
-no me fio de lo que le hayas podido decir
-si te quedas más tranquila, le dije que no era tu novio, pero que muy pronto estaba seguro de que lo sería
Me dejó sin palabras, realmente me sorprendía cada día más.
-¿y por qué estás tan seguro?- le pregunte haciéndome la loca
-porque lo sé
Y me besó, me besó intensamente, cerré los ojos y me dejé llevar, cuando los abrí, estábamos tan cerca que podía notar su respiración.
-y porque desde el momento en el que me salvaste de otro puñetazo, sabía que tenías que ser mía- me susurró e hizo que mis ganas de volver a besarlo salieran a la luz y lo hice. Realmente Álvaro me encantaba.
Cuando pasó un rato, decidí que tenía que volverme porque no quería dejar a Daniela sola con mi prima. Álvaro me acompañó hasta casa.
-oye habíamos pensado Sergio y yo que mañana os podríamos llevar a una cala que hay cerca de Malvarrosa y que es muy chica, por lo que nunca hay nadie, iríamos en moto a pasar el día ¿te apetece?
-claro que si, se lo diré a Daniela
-vale pues mañana pasamos a recogeros sobre las doce- y me agarró de la cintura para despedirse con otro beso intenso, le acaricié el pelo y me separé poco a poco de él, no quería que ningún vecino me viera así y se lo contara a mis tíos.
-hasta mañana
-adiós- me dijo acariciándome la mejilla.
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CAPITULO 19
Daniela:
Era muy temprano, apenas asomaban los primeros rayos de sol del día pero no podía dormir por lo que decidí salir a hacer un poco de deporte porque desde que empezó el verano tenía un poco abandonado el ejercicio. Me coloqué mis zapatillas deportivas y unos pantalones cortos y camiseta ajustados.
Salí por la puerta de atrás para llegar directamente al paseo marítimo y cogí una bici que había en el jardín, supuse que sería de Nico y que no le importaría que la cogiera.
Llevaba ya un buen rato pedaleando y estaba cansada, llegué hasta el final del paseo marítimo que estaba cortado por una gran pared de roca. Era un paisaje precioso, el mar se confundía con el cielo en el horizonte y la brisa era muy agradable por lo que decidí dejar la bici apoyada en un banco e investigar un poco y meterme entre los agujeros de la pared de roca llegando así a un diminuto trozo de playa precioso aunque aislado, parecía una enorme cueva y podía sentir que estaba en el paraíso.
Me quedé embobada un rato más y después me senté de rodillas cogiendo la arena blanca entre mis dedos, me sentía muy bien en aquel lugar, me tumbé y cerré los ojos dejándome llevar por mis pensamientos, entonces se me vinieron recuerdos de los pocos días que llevaba en Valencia y perdí la noción del tiempo.
- ¿Cómo has llegado hasta aquí?- susurro una voz detrás de mí
- ¡Nico! ¿Qué haces aquí?
- Creo que he preguntado yo antes-bromeó
- Pues decidí salir a hacer un poco de ejercicio pero me entretuve en este maravilloso lugar ¿y tú como sabías que estaba aquí?
- Vi la bici fuera, es que Laura prensaba que te habías ido con alguien y que no la habías avisado, cuando se ha despertado y no te ha visto se ha preocupado, pensaba que te había pasado algo.
- debería haber avisado- dije sacando mi móvil que estaba desconectado y viendo que tenía cuatro llamadas perdidas de Laura y otras dos de Nico
- la verdad es que si, nos hubieras ahorrado un susto a todos
- no sé es que pensaba llegar antes, es que este sitio me ha dejado embobada
- Yo siempre suelo venir aquí cuando estoy cansado o necesito relajarme, es el mejor sitio que existe…- dijo mirando al horizonte - bueno volvamos. ¿Por cierto has desayunado?- me preguntó
- no, pensaba hacerlo ahora
- pues vamos, avisemos a Laura de que estas sana y salva y os preparo tortitas con chocolate
- muy buena idea, al fin tu cabecita sirve para algo- los dos reímos y abandonamos aquel maravilloso lugar.
Laura me estaba esperando sentada en un taburete en la isla d la cocina.
- Dani pero ¿dónde estabas?, pensaba que te habías escapado con Sergio- dijo bromeando
-es que…
- da igual no quiero saberlo lo importante es que estas aquí y que quiero desayunar ya, me muero de hambre
- bueno Nico creo que eso va por ti y tu propuesta de hacer tortitas
- mmmm cierto será mejor que me ponga a hacerlas
Después de desayunar fuimos a la playa, Paula había bajado con nosotras porque no quería estar sola en casa y Nico estaba haciendo windsurf, dijo que después vendría. Paula y Laura fueron a bañarse por lo que decidí llamar a Raúl mientras, era mi mejor amigo y no hablaba con él desde hace mucho.
- Dani que alegría escucharte pensé que te habías olvidado de mi
-¿Cómo me voy a olvidar de ti? Eso es imposible- los dos reímos
- ¿y cómo estás? ¿Alguna novedad?
- pues estoy muy bien, muy morena y tranquila, la verdad es que me está sirviendo para relajarme
- venga ya Dani sabes perfectamente que me refiero a si hay algún ligue por ahí
- bueno... No se te escapa una eh. Conocimos a dos niños magníficos se llaman Sergio y Álvaro… pero todavía no ha pasado nada
- entonces el veranito promete ¿no?
- si la verdad es que estoy muy ilusionada. Yo no sé si le gusto pero... Creo que sí
- que bien no sabes cómo me alegro, te fuiste de aquí un poco mal por lo de Guille
- por cierto ¿se le ha visto por allí?
- pues creo que me dijeron que ya no está con rebeca y tu sabes cómo es él va de flor en flor, pero tampoco sé con seguridad
- bueno la verdad es que casi que no me importa
- esa es la actitud Dani- rio Raúl
-y tú con Ainhoa ¿bien? Hace mucho que no hablo con ella, es que aquí estoy desconectando demasiado
- ya veo… pues sí, estamos mejor que nunca, la quiero un montón Dani de verdad me tiene enamorado
- como me alegro Raúl, bueno te tengo que colgar que me voy a bañar un poco- vale Dani cuídate mucho y ve informandome de todo
-si, descuida
- bueno adiós
- Un beso
Guardé el móvil en la cesta de la playa y me dirigí hacia el mar. Me puse a pensar, realmente estaba consiguiendo olvidar a Guille, ya no lo recordaba como algo a lo que añoro y que nunca más iba a ocurrir sino como un recuerdo bonito y con cariño que estuvo bien mientras duró, siempre habría algo especial entre nosotros porque habíamos estado enamorados pero no sentía la tristeza que me entraba al recordarlo antes.
Nico:
Era la hora de la siesta, Laura y Daniela estaban haciendo algo en su cuarto, llevaban allí mucho tiempo metidas. Paula estaba en la mesa del jardín dibujando y me acerqué a ella.
-¿Qué haces guapísima?- dije dándole un beso en la mejilla.
-estoy dibujando a mi familia
-déjame ver- dije echando un vistazo al dibujo
- mira esta es mamá, este papá, este Pluto, esta la prima Laura, esta soy yo, este tú…
- ¿y quién es esta?- dije extrañado al ver a una chica dándome la mano en el dibujo
-esta es Daniela
-¿y por qué me está dando la mano?
-porque sois novios
-no Paula, Dani y yo no somos novios
-Sí, no me podéis mentir, se te nota que estas colado por ella
- ¿Por qué dices eso?
- porque la miras todo el rato, preguntas por ella y subiste en la atracción con ella, mira- dijo mostrando la foto que compramos el día que fuimos al parque de atracciones
-bueno pequeñita me voy que he quedado con Berto y los demás, dile a Laura que estaremos donde siempre por si quieren venir- dije cambiando de tema, hay que ver que listos son los niños pequeños cuando quieren…
-está bien, adiós- dijo dándome un abrazo.
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CAPITULO 18
Laura:
Habíamos quedado con Álvaro y Sergio para ir a la playa, comeríamos con ellos en el chiringuito. Daniela y yo nos pusimos los bikinis que mejor nos quedaban y nos fuimos a la playa. Nico y Berto mientras tanto estaban haciendo windsurf.
Cuando llegamos a donde habíamos quedado con Álvaro y Sergio no había nadie así que pusimos nuestras toallas y nos tumbamos al sol. Cuando llevábamos allí un rato, Daniela pegó un salto de la toalla y no me dio tiempo a ver qué le pasaba cuando noté un chorro de agua fría caerme en la barriga, me levanté también y nos miramos las dos, estábamos empapadas y detrás nuestra estaban Sergio y Álvaro riéndose, tan guapos como siempre.
-¡pero seréis tontos! ¡No sabéis el susto que me habéis metido!-gritó Daniela intentando aparentar cabreo
-venga no os mosqueéis que ya hemos llegado- dijo Álvaro y colocó su toalla al lado de la mía, Sergio hizo lo mismo poniéndola al lado de la de Daniela.
-¿bueno qué? ¿Nos bañamos? Que estoy muerto de calor- dijo Sergio quitándose la camiseta dejando ver sus abdominales
-venga vamos, ¡a terminar de mojaros!-dijo Álvaro bromeando
-que graciosillo- dije pegándole un leve empujón y siguiéndolos hasta la orilla.
Cuando llegamos y sentí el agua fría en mis pies me entró un escalofrío que puso mi piel de gallina.
-venga, ¿tan valiente eres para enfrentarte a un chico peleándote y no para darte un simple chapuzón en el agua?- me dijo Álvaro que se dio cuenta de que me estaba echando atrás
-es que esta muy fría…
-ah o sea ¿que te voy a tener que meter a la fuerza no?- y enseguida vino corriendo hacia mí y me cogió en brazos para tirarme al agua, yo no paraba de gritar y patalear para que me soltase pero no había manera, sus musculosos brazos me sostenían de forma que no tenía escapatoria. Anduvo un poco hasta llegar a una parte más honda y nos sumergimos debajo del agua. No pude evitar recordar el momento en el que Nacho y yo nos tiramos a la piscina el ultimo día que lo vi... enseguida aparecieron Sergio y Daniela que también se estaban bañando junto a nosotros y los cuatro estuvimos ahí un rato riendo y charlando hasta que Álvaro y yo decidimos salirnos, Sergio y Daniela se quedaron en el agua. Pude comprobar que Álvaro se estaba quemando poco a poco por el sol:
-¿a que no te has echado crema?- le dije acariciándole los hombros suavemente puesto que los tenia rojos
-que va lo siento mamá- bromeó
-imbécil, encima de que me preocupo por ti
-ah venga pues échame tú la crema ¿quieres?
-venga anda
Se tumbó boca abajo en la toalla y yo no tuve más remedio que sentarme en su culo, le puse un poco de crema solar y fui extendiéndola poco a poco por toda su espalda, podía notar perfectamente cada uno de sus músculos.
-si sigues con el masajito me voy a quedar dormido ¿eh?
-ah vale tranquilo que ya paro-dije levantándome de encima suya
-no, no sigue que me encanta- y me agarró para que me sentara otra vez
Una vez que ya le había extendido toda la crema y había masajeado un poco su espalda me tumbé encima suya boca arriba, estaba claro que su cuerpo era una almohada perfecta.
-¿ya te has cansado boxeadora?
-un poco, yo creo que ya con la crema que tienes no te quemaras ¿eh?
-¿tu crees? Yo creo que me hace falta un poquito más ¿no?
-que va, así estas perfecto, te lo digo yo- los dos reímos
De repente escuché:
-¡Laura!- era ella, no había duda, era mi prima Paula, y detrás suya venían andando mis tíos cargando con sombrillas, sillas de playa y nevera, no me lo podía creer, me levanté enseguida de un salto e hice como si no pasara nada, que mis tíos me vieran en esa postura no era una situación muy cómoda para mi que digamos, se podrían imaginar cualquier cosa, cuando en realidad sólo le estaba echando crema:
-¡hola primita! ¿Qué tal?- le dije a Paula haciéndole cosquillas
-¡¡venimos a la playa!!- dijo enseñándome su cubo y su pala para hacer castillos de arena
-anda ¡qué bien!
-tranquila cariño, nos pondremos lejos para no molestaros- dijo mi tía mirando de arriba a abajo a Álvaro que al darse cuenta de la situación se había levantado y los había saludado agradablemente.
-bueno nosotros os dejamos ya tranquilos ¿vale?- dijo mi tía esbozando una sonrisa y empezó a andar, mi tío Nicolás no había dicho nada desde que vio semejante escena, aunque dudo que sea por eso, y siguió a mi tía.
-oye ¿tu eres el novio de mi prima? - le preguntó Paula a Álvaro muy seriamente, yo me iba a morir de la vergüenza, qué pregunta más oportuna… Álvaro simplemente se rio y le dijo algo al oído a la niña que no pude escuchar, el caso es que ella se quedó satisfecha con su respuesta y ya se fueron.
Me volví a tumbar pero esta vez en mi toalla y Álvaro en la suya.
-muy simpáticos tus tíos y tu primita eh, aunque creía que era un poco pronto para presentármelos ¿no crees?
-no lo tenía planeado la verdad, ¿oye que le has dicho a mi prima al oído?
-ah nada, ya lo sabrás
-no dímelo quiero saberlo
-tranquila es una tontería.
Al momento llegaron Daniela y Sergio de bañarse, se les veia muy contentos y bromeando.
Estuvimos un rato tomando el sol y jugando un poco a las cartas:
-¡vaya! Esta chica es buena en el boxeo, a los bolos, a las cartas... ¿hay otra afición tuya que no sepamos?- bromeó Sergio cuando gané la última partida a las cartas
-venga, yo quiero la revancha, jugamos la ultima y nos vamos a comer ¿no?- dijo Álvaro un tanto picado por haber perdido.
Asentimos todos. Esta vez ganó é y parecía realmente un niño chico:
-¡ahh as perdido Laura! Ahora que ¿eh? Ya no eres tan buena...
-te podría ganar otra vez si quisiera pero tengo hambre ¿sabes?
-ya claro excusas
Estuvimos bromeando todo el camino hacia el chiringuito. Llegamos y nos sentamos en una mesa de cuatro con vistas al mar. El camarero atendió rapido y sin que nos diéramos cuenta ya teníamos los platos encima de las mesas.
Al pedir la cuenta hubo discusión acerca de quién lo pagaría pero Daniela y yo acabamos convenciéndolos para pagar a medias, era lo justo.
Volvimos a las toallas y el sol pegaba cada vez más, realmente hacía un día espléndido y lo habíamos pasado bastante bien, Sergio y Álvaro eran dos chicos estupendos.
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